De los 25 mil damnificados por el sismo del 19 de septiembre de 2017, aún falta que se concluya la reconstrucción para 19 mil, de acuerdo con cifras del Gobierno capitalino.

De los 19 mil damnificados que quedan en la Ciudad de México, nueve mil reciben apoyos de renta y 10 mil siguen habitando sus viviendas que requieren rehabilitación.  

La actual administración ya entregó seis mil viviendas en edificios o unifamiliares, luego de que la administración pasada no había entregado ni una sola, afirmó el comisionado para la Reconstrucción, César Cravioto.

Además, se han conseguido mejores precios por metro cuadrado de demolición y construcción. Por ejemplo, la administración pasada pagó hasta 3 mil 500 pesos por metro cuadrado de demolición y ahora el precio es de 550 pesos, agregó.

El plan del Gobierno capitalino es que a finales de 2020 se alcance la cifra de 10 mil viviendas entregadas.

En 2021 otras 12 mil y en 2022 se concluya con las últimas 3 mil.

La jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, aseveró que la administración pasada utilizó la reconstrucción con fines político-electorales.

“En la administración pasada se hizo de la reconstrucción un tema político, electoral, se apoyó a quien quería votar por un partido político y a los que no, no se les apoyó particularmente en algunas alcaldías como es el caso de Iztapalapa en donde hay el mayor número de damnificados, en segundo lugar a todos lo que vivían en edificios se les ofreció un crédito, no se les ofreció una vivienda sino un crédito y muchas de las personas que vivían en los edificios o que aún están damnificados y que tenían sus viviendas en estos edificios eran personas mayores, la gran mayoría, que no tenían ninguna capacidad de endeudamiento”, dijo. 

Sheinbaum reconoció que para su administración el proceso de reconstrucción ha sido todo un aprendizaje porque la administración pasada ni siquiera les entregó un censo de damnificados correcto.

Desafortunadamente, llegamos en una circunstancia en donde ni censo de damnificados había, o sea después de un año, sólo nos entregaron unas hojas de Excel con direcciones ni siquiera con los nombres y apellidos de las personas que habían perdido su vivienda, entonces fue empezar prácticamente desde cero, a ver quiénes eran los damnificados, quiénes tenían propiedad, quién no tenía propiedad y hacer un trabajo de organización con los propios damnificados”, dijo.

Fuente: Excelsior