Francisco Garfias

Decía George Orwell: “El lenguaje de los políticos está diseñado para que las mentiras parezcan verdades y dar apariencia de solidez a lo que es puro viento”. La cita del escritor británico me transportó a la mañanera, que es una fábrica de mentiras que se convierten en “verdades” ‒y para muchos en la Biblia‒ sólo porque el Presidente lo dijo.

López Obrador es “puro viento” cuando afirma que antes de la 4T, los columnistas callamos “como momias” ante el saqueo neoliberal. Es una generalización, como las muchas que hace desde ese privilegiado púlpito, en contra de todo aquel que haya osado diferir de su “verdad”. 

Estaría bien que pusiera a Yessy, quien le ayuda a colocar sus textos en las redes sociales, a revisar columnas publicadas en los sexenios de Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña Nieto. Verá que no todos los autores ‒que no son 4T‒ estaban vendidos o alquilados al régimen en turno, como sostuvo en la mañanera. 

Es cierto que Carmen Aristegui, Gutiérrez Vivó, o Jorge Zepeda Patterson, por citar a los que mencionó ayer, criticaron los abusos de toda índole que hubo en el pasado, pero no fueron los únicos. Hay muchos más que hoy son anatemizados por el hombre de Palacio Nacional, sólo porque no le queman incienso. Es cierto que hoy ejercemos a la libertad a nuestras anchas. Este texto es una prueba de ello. Pero en lugar de confundir la crítica con militancia política o nostalgia por privilegios del pasado, López Obrador debería reflexionar si las críticas que se le hacen tienen bases. 

Basta con echar un ojo a las estadísticas. En materia económica, la OCDE prevé una caída del 10.2% en 2020. En materia de homicidios, el propio gobierno pronostica un nuevo récord para finales de este año: 40 mil 863 (Forbes, 2 de septiembre).

El covid-19 vino a desnudar la debilidad del sistema de salud; somos cuarto a nivel mundial en número de muertos (75 mil 844), octavo en contagios (720,858) y primeros en fallecimientos de personal de Salud (1,320.)  Eso sin contar las carencias que en pleno siglo XXI sufren los niños con cáncer, por falta de medicamentos

Del análisis de prensa que AMLO le encargó esta semana a Yessy, quien revisó 148 textos publicados en ocho periódicos ‒incluido Excélsior‒, sólo 10.6% fueron positivas para la 4T; neutrales, 23.1%; y negativas, 66.3%. “Si ellos están reaccionando de esta manera es porque vamos hacia adelante. Se está transformando el país”, dijo el Presdiente.

Y se lo cree.

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FEMSA nos mandó un contundente desmentido sobre las versiones de que apoya financieramente al Frente Nacional AntiAMLO, que ocupa la mitad del Zócalo desde el miércoles, y a su líder Gilberto Lozano.

Dice que a Lozano lo contrataron en 1995 para que arreglara los recursos humanos de esa empresa vinculada a Coca-Cola, Oxxo, Solística, Imbera y MAS. No dio resultados. Para el 2000 ya trabajaba con Santiago Creel en la Secretaría de Gobernación. No duró ni un año.

Roberto Campa, director de Asuntos Corporativos de FEMSA, agrega que además de ser un “imbécil”, Lozano es un malagradecido, porque hace ostensible su antigua relación con la trasnacional mexicana, a sabiendas del daño que le puede causar.

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Una que ayer andaba como castañuela era Mariana Moguel. Tiene motivos. Su madre, Rosario Robles, por fin ve una luz en el túnel. La exsecretaria de Estado lleva más de un año en la cárcel por ejercicio indebido de la función pública, un delito que no amerita prisión preventiva oficiosa.

Un juez de apellido Delgadillo Padierna, sobrino de la diputada de Morena, la mandó a Santa Martha Acatitla con el pretexto de que Rosario poseía una licencia con una dirección que no era la suya y que eso la hacía sospechosa de fuga.

“Es un paso súper importante. Obviamente no el definitivo. Pero ya hay luz. Espero que ya. Lo importante es que lo de la licencia queda completamente desechado y que ya cae en otras manos la decisión del tema de mi mamá. Eso genera esperanza”, nos dijo.

Publicado en Excelsior