El Centro Médico Naval de la Secretaría de Marina (Semar) mantiene un índice de mortalidad en pacientes de Covid-19 menor a 6 por ciento, casi la mitad del de otros nosocomios. La meta se alcanza gracias a la labor del personal del Servicio de Sanidad Naval, que cubre turnos hasta de 10 horas continuas en el área de aislamiento.

Ellos son profesionistas y técnicos que trabajan hombro con hombro con médicos y enfermeras en la atención de los pacientes que ocupan las 140 camas destinadas a las víctimas de la pandemia.

El teniente Luis Octavio Olmedo Vásquez, jefe de turno del Laboratorio de Medicina Biomolecular, quien estudió la licenciatura en química, trabajó anteriormente en los institutos nacionales de Nutrición y de Enfermedades Respiratorias, pero se unió a la Marina en cuanto tuvo oportunidad, porque desde niño quiso pertenecer a las fuerzas armadas.

El laboratorio tiene un aspecto cercano a un centro de cómputo, pues los análisis son automatizados y los técnicos sólo manipulan las muestras al obtenerlas de los pacientes y al cargarlas en los pequeños tubos con que alimentan las máquinas.

En el proceso buscan evitar cualquier accidente, explica el teniente Olmedo: existe la posibilidad de que al momento en que uno destapa un tubo, como este de sangre, haya exposición a aerosoles y éstos podrían contaminarnos a nosotros, porque literalmente tenemos el virus en nuestras manos.

A la zona covid del hospital sólo accede el personal capacitado, que pasa por los filtros sanitarios y cuenta con todo su equipo de seguridad, que incluye guantes y botas quirúrgicas dobles, además de goggles, y finalmente un traje blanco EPP (siglas de equipo de protección personal).

En el tiempo que permanecen en el área, los trabajadores de la salud no pueden volver a salir, ir al baño o siquiera tomar agua, pues ello significaría quitarse su equipo de protección, con el riesgo de contaminarse.

Ante eso, han desarrollado trucos, como ponerle un condón a su teléfono celular, para poder operarlo sin riesgo de contaminarlo, y así mantener contacto con el exterior.

Otros, que saben que su jornada será larga, recurren a estrategias como usar un pañal de adulto. Eso es mejor que tener una infección renal, afirma la segunda maestre Elizabeth Téllez Coronel, encargada de la desinfección y el manejo de residuos tóxicos del área Covid.

Ella viaja cada jornada desde Toluca, estado de México, hasta el sur de la ciudad, para limpiar y desinfectar los espacios donde son atendidos los pacientes. Un trabajo de riesgo, como bien lo sabe, pues ella misma se contagió de Covid en meses pasados.

Ahora, transmite su experiencia a los pacientes con quienes convive cotidianamente; les explica que la enfermedad es grave, pero no necesariamente mortal, si se atiende adecuadamente. Todo el equipo Covid tiene la mentalidad de que hay que dar el cien; aquí no se habla de tristezas, que estemos bien, porque si tú te cuidas, cuidas a todos. Cuenta que sus hijos están orgullosos de su trabajo, pero le piden que extreme precauciones: me dicen, siempre piensa que te estamos esperando en casa, que no eres de piedra, también eres un ser humano.

Fuente: La jornada