Una de los aspectos más alarmantes durante la pandemia es la desigualdad de género y el incremento de la violencia contra las mujeres, dijo la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, al referir datos de América Latina relacionados con que, pese al confinamiento, el feminicidio persistió.

Durante la clausura del 21 encuentro internacional de Estadísticas de Género en el contexto del Covid-19, la funcionaria se refirió a la imposición de roles de género durante la contingencia.

La pandemia, añadió, no es igual para todas y todos, y la brecha de género es un factor determinante en ese punto.

Si bien los retos de reivindicación de los derechos de las mujeres posiblemente sean los mismos que antes, se agravan por la circunstancia actual.

“La pandemia no desató una crisis de derechos humanos de las mujeres ni detonó una ola de machismo en sí misma, sino que estos males, que ya existían, producto de años de reproducción cultural (se) acentuaron durante las medidas de confinamiento que fueron decretadas en gran parte del territorio latinoamericano”, señaló.

Desde el inicio de la contingencia, dijo Sánchez Cordero, a nivel nacional e internacional se alertaba de las implicaciones del Covid-19 para mujeres y niñas, así como la importancia de instrumentar medidas urgentes para preenir y atajar la violencia intrafamiliar, de pareja y feminicida “que podrían exacerbarse” en el confinamiento.

Hoy, subrayó, a seis meses de que la pandemia iniciara en nuestros países, los primeros datos disponibles son una confirmación de estas advertencias.

En el plano económico, por ejemplo, el INEGI señaló que sólo en México las encuestas de empleo mostraron que la tasa de desocupación es mayor para las mujeres que para los hombres.

Igualmente, el 8.1 por ciento de mujeres ocupadas enfrentaron aumento de su jornada laboral, en contraste con 6.2 por ciento de los hombes. Es decir, “el desempleo pegó más a las mujeres”.

En el contexto anterior, hizo un llamado a todos los servidores públicos de la región para continuar generando información que permita el desarrollo de estrategias integrales “para el combate a las violencias machistas y la disminución de la brecha de género”.

Ha llegado el momento para los países latinoamericanos, dijo, de saldar la deuda de la región con las mujeres y las niñas, especialmente con las más pobres y que viven en mayores condiciones de vulnerabilidad.

“Yo diría en una frase: una nueva región latinoamericana más justa y feminista, sí es posible”.

Fuente: La jornada