Una profunda auditoría a la forma en que las industrias automotriz y acerera –que en conjunto representan 6 por ciento del valor de la economía mexicana– pagan sus impuestos está en puerta. La medida, revela Raquel Buenrostro, jefa del Servicio de Administración Tributaria (SAT), forma parte de acciones de fiscalización que no terminarán ahí. Vienen también revisiones a cinco de las mayores fundaciones privadas, ligadas a las grandes fortunas del país.

La labor fiscalizadora del SAT no se centra en el sector privado. En entrevista con La Jornada, Raquel Buenrostro revela que el organismo que dirige desde enero pasado va a auditar fiscalmente a Petróleos Mexicanos (Pemex) y al conjunto de bancos públicos que forman la banca de desarrollo.

Al frente del SAT desde enero pasado, Raquel Buenrostro, matemática por la Universidad Nacional Autónoma de México, habla de otro par de objetivos que encarará el organismo: el combate desde su origen de la economía informal –donde se emplea poco más de la mitad de mexicanos– y las aduanas, el extremo más complejo de corrupción en el SAT, cuyo combate es un asunto de seguridad nacional.

Maestra en economía por El Colegio de México, oficial mayor de Hacienda en el primer año de este gobierno –desde donde participó en el proceso de compra consolidada de medicamentos– Buenrostro resalta el trabajo realizado para normalizar el cumplimiento de las obligaciones fiscales.

Se veía como una práctica normal, dice, hacer hasta lo imposible por pagar menos impuestos. El primer reto, en el que se logró avanzar, fue mandar el mensaje de que aquí hay piso parejo para el cobro de impuestos, que todo el que esté obligado debe pagar y que ya no hay canonjías, privilegios o tráfico de influencias, sostiene.

Este año de crisis económica, defiende, la recaudación fiscal no se ha caído. La del periodo enero a agosto fue apenas inferior en 0.5 por ciento real, descontada la inflación, al del periodo comparable de 2019. Ha sido resultado de la fiscalización del organismo, en especial a los llamados grandes contribuyentes: 12 mil 500 empresas que aportan 51 de cada 100 pesos que recauda el fisco.

Buenrostro revela: Hay sectores (de actividad económica) que llevan 10 o 15 años sin ninguna revisión por parte del SAT. No hay ninguna explicación lógica o una justificación para que en 10 o 15 años la industria farmacéutica no haya sido revisada, por ejemplo.

–¿Qué otros sectores relevantes de la actividad económica no han sido auditados?

–Están comenzando las revisiones. Se escogieron sectores que, precisamente, no habían sido revisados o que tenían más tiempo de no ser auditados. (Un criterio fue) la carga impositiva (impuestos respecto de ingresos) que pagan, respecto de sus pares en otros países. Empezamos por la combinación de que no habían sido revisados y además pagan poco.

–¿Qué han encontrado?

–En términos generales, que algunos sectores llevan a cabo planeaciones fiscales, con ayuda de algún despacho de abogados, con el único objetivo de pagar menos impuestos. Algunas de esas planeaciones no están apegadas estrictamente a la ley e incluso algunas de ellas, las menos, rayan en la defraudación fiscal.

–¿En qué sectores?

–Los que tenían más tiempo sin revisar y a la vez con la carga impositiva más baja son los sectores acerero, alimentos industrializados, automotor, energético, farmacéutico, financiero, minero y de ventas al menudeo.

El SAT sólo ha revisado a 627 de los 12 mil 500 grandes contribuyentes. Son los de hasta arriba e incluyen ya a algunos de esos sectores.

Sin embargo, adelanta, todavía faltan algunos sectores a los que no se ha auditado por completo, como el automotor y el acerero. Están en nuestro programa.

También el sector público

La jefa del SAT relata que las revisiones al pago de impuestos han incluido al sector público.

Hicimos una auditoría en su momento a la Comisión Federal de Electricidad y han pagado. Tenemos pendiente también una auditoría a Petróleos Mexicanos para hacer su revisión fiscal y ya iniciamos un programa de revisión de la banca de desarrollo.

–¿Qué es lo que vieron en ese caso?

–En términos de los impuestos tenemos que ver cómo manejan su cartera, si están bien reportadas las utilidades y demás. Cuando se revisa una empresa para ver si sus ingresos y gastos corresponden, también se tienen que revisar los contratos principales. Porque luego las empresas salen muy mal o declaran pérdidas, pero si están dando créditos que son insolventes, sí tenemos un problema.

–¿Y en el caso de Pemex?

–Igual: las contribuciones fiscales y cómo declaran. De alguna manera, la idea no sólo es identificar lo que está mal, sino ayudarlos a mejorar sus controles.

–¿Todas las revisiones son por ejercicios anteriores a 2019?

–Sí.

Combate a la informalidad

–Ha mencionado que un objetivo inmediato del SAT es la economía informal, que solemos asociar con el comercio callejero. ¿De qué habla cuando menciona combate a la informalidad?

–Estamos pensando de manera estratégica en acciones que nos den un control mayor, que ordenen en volumen, tanto de dinero como de contribuyentes. En la informalidad, el comerciante ambulante de algún lado saca sus productos para venderlos en la calle. Los obtuvo de algún lado que también es comercio informal. Queremos atacar la parte más fuerte del comercio informal, desde su origen, que es precisamente el contrabando de bebidas alcohólicas, cigarros, textiles, ropa, zapatos, etcétera. Si nosotros nos vamos a ese contrabando, que es el que baja luego el comerciante ambulante, podemos tener controlado el comercio informal, que automáticamente se tienen que formalizar, porque no va a tener de dónde abastecerse.

–Cortar el flujo.

–Así es. Eso tiene varias ventajas, porque a la hora de combatir el contrabando se fomenta la competencia leal entre los contribuyentes. Aquellos empresarios que son cumplidos, que están en regla, tendrán menos problemas para colocar sus mercancías porque ya no van a tener esa competencia desleal. El empresario formal sale beneficiado, al igual que el gobierno, con una mejor recaudación.

–¿Qué pasa en las aduanas?

–Son el extremo más complejo de la corrupción dentro del SAT. Es un tema muy complicado, porque no es meramente fiscal, sino de seguridad nacional. Por ser las puertas de entrada y salida de otro tipo de mercancías ilícitas, eso hace más complicada la tarea fiscal, porque no es lo único que se tiene que hacer. En algunos casos, la gente se corrompe porque llega alguien y le ofrece dinero para dejar pasar ciertas mercancías o para no cobrar ciertos impuestos. Por ejemplo, hay importaciones que las registran como temporales cuando en realidad son definitivas; como la tasa impositiva es distinta, todo eso es evasión.

Agrega: puede ser que algunas personas se corrompan. Pero también, en algunos casos, ponen en riesgo su vida si avisan que algo está mal. Nosotros tenemos, en algunos lugares, gente de aduanas que literalmente vive dentro de instalaciones del Ejército o la Marina por un tema de seguridad.

–¿El contrabando que llega a las calles es realizado por grupos organizados?

–En los decomisos que ha hecho y notificado aduanas tenemos casos de contrabando de armamento, fentanilo, heroína, dinero en efectivo, etcétera.

–¿Qué llega o que sale del país?

–De las dos. Todo eso es crimen organizado. Se trabaja de manera conjunta con la Guardia Nacional, con las secretarías de Defensa y Marina. También hay otros temas, digamos no tan graves: por ejemplo, de repente se encuentra que están vendiendo ventiladores chinos cuando nosotros no tenemos registradas importaciones de ventiladores chinos. ¿De dónde salieron, por dónde pasaron? Esas cosas son las que tenemos que ir reforzando. No todo es crimen organizado, hay de todo.

–Ha hablado de la revisión a fundaciones y asociaciones que reciben donativos. ¿De qué se trata?

–En las fundaciones estamos iniciando un programa de revisión de algunas prácticas. Hemos encontrado que algunas no entregaron sus informes anuales. Otras que reciben dinero y lo destinan a fines distintos al del objeto para el que fue donado, y algunas otras que incluso han generado negocios dentro de la figura de donataria. Ahorita que está de moda el tema de medicamentos, tenemos donatarias que tienen farmacias. Les dan donaciones para medicamentos, tienen una farmacia y luego tienen contratos para que se los compren a ellos. Ahí ya no sabemos si la venta de la farmacia viene de una donación o es propia. También hemos encontrado una diferencia abismal entre lo que declara la donataria, lo que los donantes dicen que entregaron y lo que la institución beneficiaria dice que recibió. No hay números que cuadren.

Luego, cuando los empezamos a revisar y empiezan a tratar de acreditar las operaciones, las facturas no corresponden a las razones sociales que informan; hay donatarios que reportan donación de servicios, a pesar de que está prohibido por la ley. Hay muchas irregularidades que estamos identificando. En principio se les está observando, platicando con ellos, pero sí se está, en paralelo, trabajando un programa de auditorías y de revisiones. Como no hay persecución política, en un órgano colegiado se presentan los casos y ahí se determina cuáles son las auditorías que se inician. Para los auditores, la única línea es que no hay línea.

–¿Se puede saber el monto de las cantidades que se desvían a través de estas fundaciones, si es el caso?

–Son procesos de investigación y de revisión. Como estamos obligados al secreto fiscal, no podemos compartirlo. Lo que sí puedo decir es que nos hemos sentado con varios de ellos a decirles las cosas y lo que hemos detectado aun sin realizar una auditoría. Aunque sí viene un programa de auditorías.

–Varias de las fundaciones o asociaciones civiles están relacionadas con grandes empresas o familias acaudaladas.

–Incluso hay algunas empresas, por ejemplo farmacéuticas, que están muy clavadas en ciertas fundaciones y esas fundaciones les dan donativos. Lo que hace el gobierno es ver que no haya conflicto de interés. Nos enfrentamos a un problema cultural: la gente cree que porque hace actividades sin fines de lucro puede hacer lo que sea atrás de esa bandera y no es cierto. Hay normas.

–¿Cuánto tiempo llevará esa revisión?, porque son miles de entidades las que reciben donativos.

–Vamos a escoger las más representativas, las que manejan más recursos. Hay algunas que manejan más efectivo, lo cual no resulta muy conveniente en esta época porque prácticamente no hay necesidad. Nos vamos a ir por lo que llaman operaciones vulnerables, las que tengan más irregularidades, que tengan cosas un poquito extrañas.

–¿Cuántas se espera que entren a revisión?

–Prefiero entrar con poquitas, pero estratégicas. Por eso le dedicamos más tiempo a la revisión y la planeación. Si le entramos con cinco fuertes podemos detectar patrones y luego vamos sobre ellos.

–¿Y eso llevará todo el próximo año?

–Sí, por lo menos de aquí a diciembre y el próximo año.

Fuente: La jornada