Javier Divany Bárcenas

Quién pensaría que algún día viviríamos los momentos más confusos de la historia de México, en medio de una crisis económica desde inicio de sexenio, con una pandemia asesina y bajo un gobierno poco claro en sus proyectos, con funcionarios inconformes por falta de apoyo de su jefe Andrés Manuel López Obrador a las encomiendas encargadas y con secretarios de Estado poco asertivos en sus ideas y nulos en sus convicciones.

Hoy los más de 120 millones de mexicanos estamos divididos en dos, los que apoyan a Andrés Manuel López Obrador y sus marcas registradas (MORENA, PES, PT y PVEM) y los que están en contra del cambio a la Cuarta Transformación, la coalición opositora que encabeza el Partido Acción Nacional, junto con PRD, MC y PRI, llamados neoliberales, fifís, corruptos, la mafia del poder, etcétera, etcétera.

Se suman los cerca de 15 funcionarios del gobierno de Andrés Manuel que han renunciado en menos de dos años, en su mayoría por causa de falta apoyo de la actual administración, por no aceptar el sometimiento, la lealtad a ciegas que demanda el mandatario, por los ideales y acciones fascistas o porque sigue la corrupción dentro del gobierno de la 4T.

Algunos de ellos han mostrado su descontento y han dejado su cargo o han sido removidos, es el caso de Javier Jiménez Espriú, Secretario de Comunicaciones y Transportes, que previo a su salida recibió una exhibida desde la oficina Presidencial, por no estar de acuerdo con AMLO y tener diferencias de pensamiento en la política actual.

Al igual Asa Cristina Laurell, subsecretaria de Integración y Desarrollo del Sistema de Salud; Mara Gómez Pérez, titular de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas decidieron no seguir en el proyecto de la 4T por no estar a la altura de las exigencias.

Recientemente y muy sonado está el caso del abogado Jaime Cárdenas García quien estaba a cargo del Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado (INDEP), pero cabe la casualidad que detectó que dentro de este lugar había corrupción y también robaban lo que recuperaban de lo robado al pueblo, o sea era una cadena sin fin de robo al pueblo.    

El control absoluto del poder y el dinero hace al emperador Cesar- AMLO su propio imperio indestructible (por el momento) y así cimienta cada vez más el autoritarismo-anárquico-fascista de su gobierno. Peor que los corruptos-neoliberales-mafia del poder.

No olvidemos que “la mano que mece la cuna, tiene en el pecho al niño que quiere ver crecer”, y el objetivo de desaparecer 109 fideicomisos como lo acaban de hacer desde la Cámara de Diputados los aliados de Morena (PES y PVEM) es el mismo que aplicó con la desaparición de 12 programas sociales a principio de su sexenio, entre otros para guarderías, vivienda y a jornaleros, y la meta es el de entregar él los recursos con fines electorales (materia para otro tema).

Los mexicanos han recibido un revés del Poder Judicial al ser otro de los títeres de AMLO, y prueba de ello es la resolución emitida por la Suprema Corte de Justicia de la Nación que favorece para que se lleve a cabo una consulta y cuestionar al pueblo si deben ser enjuiciados los expresidentes. Según los expertos en derecho la Corte favoreció al Ejecutivo y no al derecho.

Para el mundo jurista, la SCJN jamás debió haberse pronunciado por una consulta, eso provoca la falta de un Estado de derecho, y pudo más el factor del sometimiento político, como fue en esta ocasión, la ley se aplica cuando hay denuncias y procesos, no bajo encuestas. Pero así lo demanda el emperador César-AMLO.

Pero sobre todo cuando la Corte esta desequilibrada en la balanza con ministros a favor de una propuesta del Ejecutivo y en donde su principal aliado es el ministro presidente Arturo Saldivar, junto con los ministros Juan Luis González Alcántara Carrancá, Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, Margarita Ríos Farjat, Yasmín Esquivel Mossa y Alberto Pérez Dayán, no hay poder que pueda en contra de Andrés.

Este control absoluto de los tres poderes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) hacen un imperio como el que existió en los años priistas y panistas y del cual se quejaba y criticaba López Obrador, en sus giras exhibía a los gobiernos autoritarios, imperialistas, anarquistas, fascistas, pero ahora es lo que el Presidente procesa.

Todas las prácticas del pasado criticadas por López Obrador sobre el gobernar de sus antecesores; Enrique Peña Nieto, Felipe Calderón, Vicente Fox, Ernesto Zedillo, Carlos Salinas de Gortari, hoy quedan elevadas a la décima potencia por el gobierno de la Cuarta Transformación y tienen al país en una desolación, incertidumbre y confusión junto con la pandemia del COVID-19.

Por lo mientras ya son dos años perdidos del actual sexenio, el primero por recortes presupuestales a la economía del 50 por ciento que dejaron inmóviles a todas las instituciones, despidos masivos de más de 350 mil trabajadores bajo el pretexto del combate a la corrupción y austeridad republicana, Así durante el segundo año con más de 2 millones de desempleados por la pandemia del COVID-19, el cierre de oportunidades a la inversión y falta de proyectos y tras sepultar todo lo que oliera a neoliberalismo del PRI o PAN hacen un país irreconocible ante el mundo.

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@javierdivanybz