Francisco Garfias

El caso Cienfuegos es uno de los misterios más grandes en la historia de las relaciones contemporáneas entre México y Estados Unidos. Nunca se había visto que la justicia del país de las barras y las estrellas retirara cargos relacionados por narcotráfico a un general de tan altísimo nivel.

El Departamento de Justicia de la Unión Americana argumentó “consideraciones importantes de política exterior” para justificar el cambio de postura en el caso.

Poco convincente. En los casi cuatro años de su administración, el presidente Trump no tuvo consideraciones con ningún país. Mucho menos después de una investigación de por lo menos dos años, realizada por la aplicada Agencia Antidrogas (DEA), sobre las supuestas andanzas del general.

No es necesario un sesudo análisis para suponer que la investigación que se seguirá en México es el camino más corto hacia la exoneración. Por lo pronto el canciller ya nos adelantó que Cienfuegos fue repatriado como “ciudadano libre” y el Presidente nos asegura que no hubo pactos secretos ni intercambios de nada.

Fue una repatriación relámpago. Ayer se anunció el desistimiento. Un juez de Nueva York lo avaló la mañana de ayer. Por la noche el general ya estaba instalado en su casa de Ciudad Satélite, con su familia.

 * Hay reportes que dan cuenta de la molestia en la DEA por la decisión del fiscal general de EU, William Barr, y los riesgos que la liberación del general supone para sus agentes en México.

Sabemos la desconfianza y el rechazo de Cienfuegos a esa agencia. Colegas nos cuentan que en un desayuno que tuvieron con el general, en sus épocas de mandamás en la Sedena, les dijo que los elementos de la DEA no eran de fiar, y que él trataba directamente con los altos mandos del ejército de EU.

 * Hay una cascada de  especulaciones sobre los motivos reales que pesaron en la decisión de repatriar al exsecretario de la Defensa de Peña Nieto. Versiones van y vienen. Unas fantásticas como la que dice que es un pago por no reconocer la victoria de Joe Biden en las elecciones de Estados Unidos.

Otra más realista que habla sobre el riesgo para la cooperación entre ambos países en materia de narcotráfico. Fiscales federales del Distrito Este de Nueva York, citados por el Washington Post, atribuyeron el cambio de señales a las amenazas del gobierno mexicano de limitar el rol de la DEA en territorio nacional. El senador de Morena Ricardo Monreal admitió que el arresto del exsecretario de la Defensa pudo haber causado malestar en la élite del Ejército nacional. Una más, con sesgo morenista, sostiene que el gobierno de EU cedió ante la firmeza del Presidente mexicano. No checa. 

López Obrador ha sido “sumiso” ante las exigencias del saliente jefe de la Casa Blanca, como lo señala, en Nexos, el excanciller Jorge Castañeda. Sobre lo que ocurrirá con el general Cienfuegos opinó el exjefe de Operaciones Internacionales de la DEA, Mike Vigil. Le dijo a CNN lo que ya sabemos: Cienfuegos quedó en libertad en cuanto regresó a México. “Hay mucha gente en México que no quiere que Cienfuegos llegue a la cárcel. Ya sabemos que durante muchos años México ha protegido al Ejército”, puntualizó.

El regreso del general es visto como un triunfo político y diplomático de López Obrador, pero hay que tener cautela y no celebrar hasta que quede debidamente comprobada la inocencia del militar.

 * Uno que anda movidísimo para ser candidato a gobernador de la coalición PRI-PAN-PRD en Sinaloa es el senador del tricolor Mario Zamora Gastélum. Sabemos que habló con el mero-mero del PAN, Marko Cortés, y que no le fue mal. Coquetea también con el químico Héctor Melesio Cuen Ojeda, del PAS (Partido Sinaloense). En su portafolios de aspirante trae cinco temas que ve en riesgo y que va a defender si llega a Palacio de Gobierno: Libertad de expresión, respeto al Estado de derecho, federalismo, certeza en la tenencia de la tierra y defensa de la democracia.

 * Singular la manera en que el senador Primo Dothé alzó la mano para buscar la candidatura de Morena al gobierno de SLP. Desde su Facebook preguntó a los habitantes de su estado. ¿Estarían de acuerdo en que me inscriba en el proceso interno de Morena? ¿Participarían en la promoción de una amplia consulta en los 58 municipios del estado para considerarme como el representante estatal de la defensa de la Cuarta Transformación? Uno de sus potenciales rivales por la candidatura guinda es Juan Ramiro Robledo, quien renunció a la presidencia del Tribunal Estatal de Justicia Administrativa para registrarse como aspirante. Morena, por cierto, descartó por completo apoyar al cuestionado diputado federal Ricardo Gallardo Carmona, propuesto por el Partido Verde. El 89% de los consejeros nacionales de ese partido rechazaron el convenio de coalición con el Verde en SLP, según la secretaria general de ese partido, Citlalli Hernández.

Publicado en Excélsior