En un hecho inédito, el Senado de la República aprobó de manera virtual por unanimidad de 110 votos, el dictamen para reformar diversos artículos de la Ley General de Educación que presentó Martí Batres Guadarrama, quien propone fomentar el consumo de alimentos y bebidas sanos que permitan un desarrollo óptimo de las niñas, niños y jóvenes, a través de la aplicación de criterios nutrimentales y Normas Oficiales Mexicanas que expide la Secretaría de Salud.

Durante la discusión en la Sesión ordinaria de este jueves, no se registraron oradores en contra para reformar los párrafos tercero y quinto del artículo 75 de la Ley General de Educación, para fomentar el consumo regional de alimentos dependiendo de su cultura o actividad artesanal que se desarrolle.

Sin embargo, aunque el voto nominal -primero en la historia de México en este tipo de modalidad a distancia- se registró a través de dispositivos electrónicos, solo avalaron la iniciativa 110 de los 128 senadores que conforman el Pleno.

El ausentismo, en este caso, no se explica, lo que sí es cierto es que a muchos senadores les falta un curso para controlar el dispositivo electrónico y, sobre todo, poner más atención a la hora de registrar su voto, pues esto retarda la sesión.

La propuesta aprobada y enviada a la Cámara de Diputados, exhorta a las autoridades educativas y de salud a que “promuevan ante las autoridades correspondientes, la prohibición de la venta de alimentos con bajo valor nutritivo y alto contenido calórico en las inmediaciones de los planteles escolares, conocidos como alimentos ‘chatarra’”.

Busca que las autoridades educativas atiendan los criterios nutrimentales y Normas Oficiales Mexicanas expedidos por la Secretaría de Salud, con el objeto de contribuir en la calidad y sanidad de los alimentos consumidos por las y los educandos.

Se obliga a las autoridades educativas, a promover la prohibición de venta de alimentos con bajo valor nutrimental y alto contenido calórico en las inmediaciones de los planteles escolares.

Manuel Añorve, del PRI, explicó que se propone recuperar aquellos alimentos que son propios de cada región o que son producidos en el barrio o vecindad al que corresponde cada plantel, a fin de rescatar las tradiciones nutrimentales e incentivar la actividad comercial, relativa a la producción artesanal de alimentos y bebidas sin tantos aditivos químicos, de tal forma, que comiendo sano, consumimos local también.

Se trata de una norma fuerte y necesaria, alerta Martí Batres, quien señala que la crisis sanitaria causada por la obesidad, impone la prohibición de alimentos no nutritivos y altos en calorías.

Pero en una sociedad con mercados libres, esta prohibición debe avanzar paulatinamente, creando conciencia de la problemática social causada por los alimentos “chatarra”.

De acuerdo con el senador, esta iniciativa garantizaría la mejora en la forma de alimentarse por parte de las niñas, niños u jóvenes, dotando a las autoridades en todos los niveles de gobierno con los recursos necesarios para satisfacer la demanda alimentaria existente.

En su exposición de motivos, Martí Batres compartió su preocupación en torno a la necesidad de dar el primer paso en la implementación de una estrategia que promueva soluciones contundentes frente a la epidemia de obesidad, sobrepeso y la diabetes que se vive en el país.

“A nivel mundial y de acuerdo a datos de la Organización Mundial de la Salud, entre 1975 y 2016, se llegó a estimar que más de 41 millones de niños y niñas menores de cinco años tenían sobrepeso o eran obesos; además que, en dicho año, había más de 340 millones de niños y adolescentes (de 5 a 19 años) con sobrepeso u obesidad.

“En el caso específico de México y acorde con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, nos encontramos en el primer lugar a nivel mundial en obesidad infantil; es decir, 34 por ciento de la niñez en el país o lo que es, 3 de cada 10 niños y niñas entre 5 y 11 años, así como 35 por ciento de los adolescentes entre 12 y 19 años padecen sobrepeso u obesidad.

El senador dijo que estas cifras son alarmantes y deben constituir un motivo de preocupación para todos, en virtud de que además de que esta enfermedad comienza a deteriorar la salud desde la infancia, existen estimaciones que indican que, de seguir esta tendencia, uno de cada dos niños desarrollará diabetes a lo largo de su vida.