Con previa valoración médica, se recomienda la aplicación temprana de rehabilitación pulmonar en pacientes contagiados de COVID-19, con el propósito de reducir las dificultades respiratorias, aliviar síntomas, atenuar la incidencia de complicaciones, así como disminuir la ansiedad y depresión, manifestó el catedrático de la Universidad Autónoma del Estado de México, Eduardo Cruz Morales.  

            En conferencia virtual, el fisioterapeuta de la Facultad de Medicina de la UAEM puntualizó que hasta el momento no existe un fármaco o terapia que ofrezca la cura para el nuevo coronavirus, por lo que todo paciente COVID y post-COVID es candidato a fisioterapia pulmonar para fortalecer su ventilación a través de dispositivos para la presión positiva de la vía aérea y con un programa individualizado.  

            En esta actividad académica impulsada por la Organización Estudiantil en Pro de la Salud (OEPSA) de la Facultad de Medicina, el experto señaló que la fisioterapia pulmonar permite el buen funcionamiento y fortalecimiento de los músculos respiratorios, y cuya terapia puede apoyarse en la prescripción de algunos fármacos de tipo antiinflamatorio y vasoconstrictores, entre otros, que ayudan a la función ventilatoria.  

            El docente de la Licenciatura en Terapia Física de la UAEM, con experiencia en la atención de pacientes COVID-19, sostuvo que antes de iniciar con la rehabilitación pulmonar deben tomarse en cuenta los factores cardiopulmonares, óseos, la musculatura que origina la ventilación en el cuerpo y el estado neurológico del paciente.  

            Tras referir que es fundamental que los fisioterapeutas conozcan la importancia vital del oxígeno, pues cada acción que genera el cuerpo humano está acompañada de la producción de energía basada en dicho elemento, Cruz Morales explicó que la disminución de la saturación de oxígeno en pacientes COVID deteriora la capacidad de órganos vitales y que tras la recuperación requerirán rehabilitarse.  

            Eduardo Cruz Morales indicó que al realizarse tres pruebas: valoración de la fuerza, prueba de flujometría y prueba de caminata de seis minutos, se evalúa la cantidad de fatiga, si hay flujo respiratorio forzado, entre otros factores que permiten diseñar sesiones individualizadas de fisioterapia pulmonar.