Mientras la electricidad comenzaba a restablecerse en un Texas, una ola de frío intenso sin precedentes que afecta a buena parte del sur y centro de Estados Unidos se dirigía este jueves hacia la costa este y los meteorólogos advierten contra fuertes nevadas y peligrosas acumulaciones de hielo.

En los últimos días, una masa de aire gélido del Ártico azotó al centro sur de Estados Unidos, una región desacostumbrada a tales extremos, dejando una treintena de muertos y a millones de residentes de Texas sin electricidad.

¿Qué está pasando en Texas?

El frío helado, marcado por temperaturas polares y tormentas de nieve, provocó un aumento en el consumo de electricidad en los estados del sur de Estados Unidos en los últimos días.

Texas, que tiene casi 29 millones de habitantes, está experimentando las peores dificultades para satisfacer esta explosión de la demanda.

Varias centrales eléctricas que funcionan con gas natural, energía eólica o nuclear y que abastecen a ciudades como Austin o Houston sufrieron una interrupción en su funcionamiento por estas condiciones extremas.

ERCOT, la empresa encargada de la distribución de energía en Texas, declaró el estado de emergencia durante la noche del domingo al lunes y decidió, como precaución, cortar ciertas fuentes de energía para evitar la saturación de la red.

Algunas familias se quedaron sin electricidad durante más de 48 horas cuando el termómetro bajaba a marcas pocas veces vistas.

La noche del miércoles la empresa dijo que había restaurado la energía a alrededor de 1,6 millones de hogares, y agregó que estaba trabajando “las 24 horas del día para restaurar la energía para los texanos”.

¿Cuáles serán las consecuencias para Texas?

El estado es el pulmón energético de Estados Unidos, por lejos el mayor productor de petróleo crudo y gas natural del país, pero también es un peso pesado en energía eólica y solar.

Esta ‘independencia’ energética, tan destacable en otras situaciones, le juega en contra en momentos de crisis ya que su red energética está desconectada del resto del país, por lo que no puede importar energía.

La crisis actual puso en relieve los límites de este sistema

“Es una advertencia para el mundo de que incluso regiones donde la energía es abundante pueden tener problemas y puede ser catastrófico”, dijo Michael Webber, profesor en la Universidad de Texas y director de ciencia en el Grupo Engie con sede en París.

Para Webber y Hirs, las investigaciones se parecen más a la búsqueda de un chivo expiatorio y una postura política que a un deseo real de reformar la infraestructura.

Un cambio genuino requeriría “una fuerte voluntad política, mucha integridad y liderazgo“, dijo Hirs. “En la actualidad, ni el gobernador ni el Legislativo (de Texas) han demostrado estas cualidades”.

Fuente: Uno TV