FRANCISCO RODRÍGUEZ

A pesar de la embestida contra el Instituto Nacional Electoral para que evite la sobrerrepresentación ‎en la Cámara de Diputados, la ampliación de los mil cuatrocientos pesos mensuales a los adultos mayores –la dádiva electoral–, el refugio con la figura de Juárez, el anuncio de las vacunas mendigadas y todas las distracciones contra el juicio ciudadano, el pueblo tiene otros datos.

En el centro del pliego de acusaciones contra el régimen de la Cuarta Decepción se muestran como datos ineludibles que el fatídico manejo de la pandemia, causante de más de medio millón de muertes innecesarias y la complicidad manifiesta con el narcotráfico han hecho lo demás. En el centro de las acusaciones sólo hay un verdadero culpable.

Así se ha dictaminado en cerca de doscientas plazas urbanas del país y del exterior cercano. Decenas de miles de ciudadanos productivos, no acarreados, se han decidido a cambiar de página, a utilizar el valor y el honor para juzgar sin complacencias al responsable de la destrucción nacional.

Solas, Pemex y CFE no son motor de crecimiento

Quince acusaciones que hablan por sí mismas, y que resumen la saña con la que Morena acabó con el sistema productivo, con el mercado interno y con las relaciones comerciales de México. Que quiere tirar al INE, a los jueces honrados, a la Constitución, callar a los periodistas independientes y regular a las redes sociales.

Todo porque estorban a sus caprichos, todo para no tener obstáculos para destruir y saquear al país. Todo por no entender las reglas esenciales del gobierno democrático, por no saber, y por no aceptar que sólo el crecimiento económico puede lograr bienestar, empleo e ingreso.

Todo por negarse a saber y aceptar que las empresas estatales estratégicas no pueden ser, nunca han sido, el motor único del desarrollo del país y por no reconocer el esfuerzo gigantesco que el pueblo ha hecho para resistir los embates de un gobierno corrupto e inepto.

Juicio ciudadano: recuperar el país que perdimos

‎Una parte amplia y representativa de la población que crea los empleos, que innova, que dirige las empresas realmente productivas, los que incorporan los nuevos conocimientos y la invención tecnológica, gracias a la cual podrá si acaso regresarse al año 2018 para recuperar el país que perdimos, exigió a voz en cuello el juicio ciudadano de este domingo en la capital de la República. Salió airosa.

Demostró que cuando se quiere se puede, aunque los medios de comunicación y la prensa impresa y radioeléctrica se rehúse a dar a conocer las fotografías, los videos y la manifestación de repudio, ese pueblo ya tiene otros datos. Aunque los medios de comunicación sean los últimos en enterarse de que están en la mira de la demagogia y del populismo para cambiarles de dueño.

Después de las elecciones vendrá el gasolinazo

Hasta los funcionarios presentes y pasados del Banco de México aceptan que aquí ha pasado un desastre. ‎Que lo que hicieron con este país, la crisis más demoledora y dolorosa de los últimos cien años, dejará un impacto muy difícil de resolver. Que los delitos de lesa traición deben tener un remedio, antes de que no quede piedra sobre piedra.

‎Todo por querer perpetuarse en el poder contra todo y contra todos. Por no reconocer que están absolutamente solos en ese empeño descocado. Por no aceptar que el pueblo ya ha dado su veredicto: ni un voto más al proyecto de dictadura de rancho. Todo, por no reconocer que se quedaron chiflando en la loma. Que ya no van a ningún lado.

Todo, por no reconocer que cuando se muestran ante el pueblo resultan reprobados e injuriados, que no hay un solo rincón del país donde no hayan recibido dolorosas mentadas de madre y todo tipo de invectivas populares. Todo, por apoyar a las bandas de la delincuencia organizada para que arrase cm vidas y propiedades en todo el territorio.

Todo, por negarse a reconocer que la avalancha de rechazo es irrefrenable. Vuelven a sacar al dudoso diputado local de Huimanguillo, un tal Charlie Valentino Flores, chairo de vocación, que pide a gritos reformar la Constitución para permitir la reelección del “caudillo”, el que está anclado en el trapiche y el metate.

Todo, por continuar el reparto de dinero público a Pimeño Ibarra, a Carmen Aristegui y a la Poniatowska. Todo, para no cumplir ninguna promesa que se hace al calor de la cercanía electoral de junio. Todo, para que después de las elecciones se regrese al gasolinazo, a la devaluación, al hambre y al gobierno de un solo sujeto empoderado por fanáticos.

Las bandas delincuenciales han rebasado la colombianización

Como lo fue la árabe a principios de 2011, en México empieza la primavera de la revuelta popular. No podemos ignorarlo. En todos lados se rompen los filtros de seguridad de los kaibiles guatemaltecos y de los mercenarios centroamericanos contratados con nuestro dinero para poder acercarse al mandatario y decirle sus verdades, para expresar el clamor ciudadano.

Todo, por buscar el dinero hasta abajo de las piedras para llevar a cabo sus desaguisados. Ahora van por impuestos a las grandes fortunas para aumentar los caudales de las dádivas, para acabar de destrozar el aparato productivo del país, para aparentemente no subir los impuestos, pero pegar en la línea de flotación de toda esperanza.

Los beneficiados: el Cartel de Sinaloa, los Arellano Félix, La Familia Michoacana, los Beltrán Leyva, los Zetas, el Cartel del Golfo, los Caballeros Templarios, el Cartel Jalisco Nueva Generación, imperios delictivos que han crecido al amparo de las instituciones gubernamentales de la Cuarta Decepción.

Con todas sus ramificaciones, las bandas delincuenciales han rebasado los límites de la colombianización, mientras los carteles del poder superan con mucho los estándares de la venezualización. Hoy, las características del narcoEstado nos delatan y nos someten, mientras el “caudillo” de marras dice que estamos muy bien.

En manos del narco no un tercio, ¡todo el territorio!

Hoy debe quedar muy claro que en México la delincuencia de altos vuelos no se mueve en un escenario paralelo a las instancias de gobierno. No. La ilegalidad y la violencia criminal están insertas en las áreas de gobierno y de decisión política. El caso de Salgado Macedonio y de los candidatos impresentables de Morena son prueba plena.

Si caminan como pato, graznan como pato y caminan como tal, no cabe duda, es pato. De igual manera si sus instituciones políticas mantienen influencia decisiva, participan y encubren a las redes de la delincuencia organizada, usando para ello sus propios cargos, de manera indudable son un fatídico narcoEstado.

Fuera máscaras. Nadie tiene derecho a rasgarse las vestiduras cuando desde el exterior nos dicen que un tercio del territorio está dominado por el narcotráfico. Se quedan cortos. Es todo el territorio.

Además, dominado por una casta de perfumados e insensibles que están matando a la población, cometiendo genocidio calificado con el manejo ruin y desquiciado del negocio farmacéutico de la pandemia. Coaligados con los peores intereses comerciales del mundo.

Definitivamente, el pueblo es el que sí tiene otros datos

En México es un hecho. La primera potencia es el narcotráfico. La segunda, sólo la opinión pública que este domingo salió a enjuiciar a los corruptos, y ponerle un hasta aquí a la destrucción. Definitivamente, el pueblo es el que sí tiene otros datos.

¿No cree usted?

Índice Flamígero: Integrantes del Frente Nacional Anti AMLO (FRENAAA) se manifestaron este domingo 21 de marzo en contra de la administración que encabeza Andrés Manuel López Obrador. “Fuera López, fuera López. Fuera la dictadura. Viva la libertad”, fueron parte de las consignas de los asistentes, quienes marcharon desde el Ángel de la Independencia y avanzaron sobre Paseo de la Reforma hasta el Monumento a la Revolución. Dicha convocatoria tuvo como objetivo un juicio civil en contra del presidente que se realizó en la explanada del Monumento a la Revolución.

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