FRANCISCO RODRÍGUEZ

¿Qué clase de criaturas somos, pregunta Noam Chomsky, cuando no podemos entender que nos están matando, cuando no podemos protestar airadamente contra los que están destruyendo las bases de toda una civilización y una manera de ser? Hemos llegado al límite, agrega, más allá no hay nada.

Cuando la avalancha de mentiras que salen a diario de los boletines de Palacio Nacional tiene que ver con agresiones a la salud y a la vida, la situación se torna preocupante.‎ En los últimos días una docena de falsedades, por lo menos, han pegado en la línea de resistencia de los mexicanos preocupados por la sobrevivencia.

‎Parece que ya empezó la temporada de patos: la que indica que de hoy en adelante, ante la inminencia de las elecciones intermedias, los patos le tirarán a las escopetas. “Es de que yo soy humanista, más que feminista”, es francamente de colección.

Esa de que el sector privado sólo podrá participar en el proceso de vacunación después de las elecciones, también. Se le constriñe a comprar sólo las vacunas más caras, las que no ha comprado el gobierno. Se le obliga a sólo participar cuando haya unos miles más de muertos, porque su acción puede poner en jaque al sistema fallido.

Mentira que se retirará a su rancho en el 2024

Pero como dijo el locutor, aún hay más:

Como eso de enviar a los estados de la Federación cuyos gobernadores participan en la Alianza Federalista aquellas vacunas que por descuido y omisión ya no tenían la refrigeración necesaria es una verdadera trampa de oso. Muchos gobernantes con dignidad respondieron diciendo que debe hablarse con la verdad.

Eso de que sólo un soldado estuvo como francotirador en la azotea de Palacio para atacar los drones que podían portar una bomba contra el Palacio y su ocupante, es de ridículo completo. Cuando todo mundo supo que había 36 elementos armados del antiguo Estado Mayor, apuntando directamente a las manifestantes. Chusco y demasiado peligroso.

Eso de que ‎con su jubilación no terminará con la 4T, porque él se retirará después de 2024 a su rancho a escribir un libro sobre el pensamiento conservador, es una broma cargada de odio y desprecio hacia la población. A nadie consta que el mandatario sepa leer o escribir, y todo mundo manifiesta que él quiere ganar la mayoría en la Cámara de Diputados para promover la reforma constitucional que logre su reelección.

Mentira que hayan comprado vacunas contra el Covid

Eso de que la ONU es la que ha fallado en el abasto de medicinas para el pueblo de México‎, así como de las vacunas, es realmente una mentira insoportable. La verdad es que los que fallaron fueron los fruncionarios de Palacio que nunca tuvieron la habilidad para combatir el desabasto de todo tipo de medicinas que está matando a grandes sectores de la población.

Cegados por el cuento de combatir la corrupción, el único argumento de un gobierno falaz y blandengue, hicieron que México enfrente el generalizado desabasto de medicinas y vacunas de todo género, no sólo contra el Covid, que está causando un daño irreversible que debe ser llamado por su nombre: genocidio calificado.

Mentira que no habría alzas de impuestos y gabelas

Eso de que en su gobierno no habría aumento de impuestos y nuevas gabelas, ha sido desmentido por los ideólogos en la Cámara de Diputados, jefaturados por el jefe Ramírez Cuellar, que ya preparan una Convención Nacional Hacendaria para octubre en Acapulco de Salgado Macedonio, para asestar el golpe de una nueva reforma fiscal, con impuesto a la riqueza.

No se piensa con criterio redistribuidor del ingreso, como debería ser toda reforma impositiva, sino con las patas que creen que hay demasiada riqueza qué repartir, y que sólo falta la mano del Estado para quitarla a sus propietarios y hacerla del consumo popular.

Es el mismo argumento que se utiliza para casi todo, sin saber que el gobierno está más preocupado por sobrevivir al coletazo económico que a la imposibilidad de tener el equipamiento para quitarle las propiedades a todos los que las tengan. Es un criterio de venganza y de resentimiento, pero también de impudicia y de frustración, porque todo se vino abajo antes de empezar.

Es la justicia de los chairos, de los que nunca han tenido una peregrina idea de cómo gobernar, que no sea la de echarle la culpa a los demás de su incompetencia, de su ignorancia, de su falta de ideas y de talentos para poder conducir un país. Es el resentimiento de los indolentes, que ya se sienten a un paso del basurero de la historia.

Dos billones de dólares para indemnizar a los de energías limpias

Tenemos un gobierno tan malo, pero tan malo y mentiroso que no compra vacunas y las pocas que le regalan las echan a perder, es la sentencia de la opinión pública. ‎Se lee por todos lados. Ha caído sobre una lápida, en las espaldas de la caterva empoderada.

La vengadora anónima de la población tiene que ser la cruda realidad, que a cada rato asesina las torvas intenciones del régimen. Como adelanto, la Cámara Internacional de Comercio que ya dijo que la reforma a la ley eléctrica es contraria a la inversión extranjera, a la competencia comercial y a las prácticas reguladoras del Tratado con Estados Unidos y Canadá.

La reforma a la ley eléctrica provocará una oleada de acciones de inconstitucionalidad, controversias constitucionales y amparos, por lo que el poder judicial será el encargado de determinar la prosperidad o muerte de esa reforma. Por lo pronto, un juez de distrito ya determinó la suspensión provisional de ese bodrio legislativo.

Más le valdría a la Suprema Corta declararlo inconstitucional, antes de que nos hagan pagar a los mexicanos la cantidad de uno o dos billones de dólares por concepto de indemnización a las empresas perjudicadas, por errores salvajes de la presente administración.

‎Porque ya nuestros bolsillos están exhaustos. Ha sido demasiado informarnos que por lo pronto y durante veintiséis años tendremos que estar pagando la ocurrencia de haber cancelado el Aeropuerto de Texcoco, y otro tanto más para recuperarnos de todas las insensateces y dispendios del de Santa Lucía.

Sin contar lo que tendremos que pagar para amortizar fiscalmente las deudas del tren chu chú en tierras mayas, negocio de El Frijolito Jiménez Pons, y de esa zarandaja mortal de la refinería de Dos Bocas, que para cuando empiece a producir gasolina cargada de combustóleo, estarán circulando en el mundo los carros eléctricos.

Reforma fiscal para tener dinero y financiar la reelección de YSQ

¿Para eso están pensando en la reforma fiscal? ¿Para exprimir más recursos de nuestros bolsillos y llevárselos a las obritas faraónicas y a los programas sociales fracasados y corruptos de sembrando arbolitos y repartiendo a inexistentes ninis en Construyendo el Futuro?

¿Para tener dinero que sirva para financiar la campaña reeleccionista del “caudillo” de Tepetitan o de su favorita Sheinbaum, la que más se apega a la doctrina de sus mentiras en aras de conseguir la nominación por Morena?

‎¿Qué clase de criaturas somos cuando no podemos entender que nos están matando? Hemos llegado al límite, más allá no hay nada.

Sólo el poder de las urnas. Sólo la magia del voto popular, la rebelión de las masas que se resisten a morir o a ser exterminadas.

¿No cree usted?

Índice Flamígero: Otra, ayer, en la “mañanera”: “Vamos a tener vacunas suficientes y vamos a aplicar cada vez más vacunas. Lo más difícil era conseguirlas, ya se tienen vacunas, incluso vacunas que se están envasando en México, que ya están por aplicarse”.

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