Francisco Garfias

La orden de aprehensión librada ayer en contra del gobernador de Tamaulipas, Francisco Javier Cabeza de Vaca, es una alerta que no podemos ignorar. El juez federal que la libró estaba obligado a respetar el resolutivo del ministro de la SCJN, Juan Luis González Alcántara que, sin prejuzgar sobre inocencia o culpabilidad, mantenía el fuero del gobernador hasta el término de su encargo, en 2022.  No lo hizo. Está en falta, según fuentes de la Corte. ¿Lo presionaron? Es pregunta.

La 4T nos manda con ello una señal de que las leyes y la Constitución no son obstáculo cuando se trata de hacer realidad los propósitos del autócrata de Palacio. Tenían prisa para organizar su circo. El recurso de reclamación interpuesto por la FGR ante la Corte —por el resolutivo del ministro González Alcántara— ni siquiera se ha resuelto.

“La orden de aprehensión está fuera de sitio. Es electoral el tema”, nos dijeron ayer en la SCJN. Las fuentes del máximo tribunal nos hicieron notar que hay un delito contra la administración de justicia. Nos remitieron al artículo 225 del Código Penal Federal, fracción XIX, que prohíbe abrir procedimiento penal contra un servidor público, con fuero, sin habérsele retirado éste previamente, conforme a lo dispuesto por la ley.

Los oficialistas dirán que la Cámara de Diputados ya le había retirado la inmunidad. Pero el artículo 111, fracción quinta, de la Constitución, le deja la última palabra al Congreso local, que le mantuvo el fuero. La Asociación de Gobernadores del PAN señaló que ningún actor o poder público puede situarse por encima de la Constitución. “Las mayorías no deben usarse bajo tentación autoritaria de hacer leyes o trajes a la medida. Hacemos un llamado enérgico para que se acate de inmediato el mandato de la SCJN”, puntualizó.

A la Fiscalía de Obrador —no se le puede llamar autónoma— le valió gorro la Constitución, la Corte, la resolución de González AlcántaraCabeza de Vaca está acusado de delincuencia organizada y lavado de dinero. Sus cuentas ya fueron congeladas por la UIF. El Instituto Nacional de Migración, dependiente de la Secretaría de Gobernación, ya emitió una alerta migratoria a nombre de Francisco Javier García Cabeza de Vaca, a solicitud de la FGR.

“Lo anterior, con el propósito de verificar, registrar, informar a esta instancia de justicia sobre los movimientos de ingreso y de salida de la persona mencionada”, precisa un comunicado de la Segob. Antes de que se librara la orden de aprehensión, enfurecidos morenos amenazaron, en la tribuna de la Permanente, con abrir juicio político contra González Alcántara. ¿Su falta? Apegarse a la Constitución y las leyes.

Ricardo Monreal, coordinador de la bancada de Morena en la Cámara alta, puso el siguiente tuit sobre la “insólita” orden de aprehensión: “Ante la crisis constitucional del Ejecutivo local en funciones fugado, se precisan acuerdos y que el Senado actúe”, escribió. En otro mensaje, especuló que Cabeza de Vaca podría haber salido del país para declararse perseguido político.

El debate de la agenda política convirtió a la Permanente en un coliseo. Morenos y opositores se dijeron de todo. Un reflejo de la polarización alimentada todas las mañanas desde Palacio Nacional. Se escucharon expresiones como el “deje de ladrar” de Xóchitl Gálvez. Iba dirigida al diputado Fernández Noroña, que no paraba de gritar por los señalamientos que le hizo la senadora panista-perredista por no llevar cubrebocas. “Tenemos 250 mil personas fallecidas, por la irresponsabilidad de personas como usted que no se ponen el cubrebocas. Y deje de gritar y de ladrar…”, le exigió.

Ese fue el tono de la encendida sesión. “¡Carroñeros!”, gritaban los de Morena a los panistas. “¡Asesinos!”, devolvían los azules, convencidos de que la tragedia de la L12 pudo haberse evitado si la construcción y el mantenimiento hubiesen sido los adecuados. Los morenistas se enardecieron por el “pase de lista” de las 26 víctimas de la Línea 12 del Metro que organizaron los azules en plena sesión. Hubo momentos en que las palabras de unos y otros se encimaban. Gritos, interrupciones, relajo. Los llamados al orden del morenista Eduardo Ramírez, quien presidía la sesión, eran ignorados una y otra vez. Las intervenciones en tribuna no desentonaban con los gritos en el salón: “Morena es la mafia del no poder; no poder dar salud a los mexicanos, no poder crear empleos, no poder cuidar a las mujeres, no poder hacer una línea del Metro y no poder dar seguridad”, dijo la senadora del PAN, Kenia López.

Noroña fue de los más duros con la oposición: “Se comportan carroñeramente frente a la tragedia… vienen a decir barbaridades del mejor Presidente que ha tenido el país. Son racistas, clasistas y miserables”.

Publicado en excelsior