El movimiento de transformación no debe “zigzaguear” y correr al “centro”, conminó el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien exhortó a mantener una política en la que se de preferencia a los pobres, y aterrizarlo en el presupuesto. A la vez, subrayó que “no son tiempos normales”, sino de transformación, por lo que insistió que trabajar ocho horas en la oficina y descansar fines de semana no corresponde a éste momento.

Como parte de la gira de actividades que realiza este fin de semana en Guerrero, y las cuales se realizan sin acceso a la ciudadanía por la veda electoral, el mandatario encabezó una revisión de programas de Bienestar en Ayutla de los Libres, a 130 kilómetros de la capital del estado.

Al recordar que en este municipio se elaboró el plan de Ayutla para enfrentar la dictadura de Antonio López de Santa Anna quien fue once veces presidente de México, apuntó, fueron los conservadores quienes lo buscaron en el extranjero luego de dejar el país tras la venta de parte del territorio nacional.

Diez años después los mismos conservadores fueron a buscar a Maximiliano, por ello, dijo, Karl Marx se equivocó al afirmar que la historia no se repite de la misma forma. “Lo estamos ahora de nuevo constatando, cómo se han agrupado, cómo se ha conformado un bloque conservador para enfrentarnos, para querer detener la transformación”.

Tras ello, agregó que “una lección importante, una enseñanza mayor de nuestra historia es que no debe uno de zigzaguear, no hay que actuar en la indefinición; en la política se tiene que representar algo y a alguien. Nosotros estamos representando una causa a favor de la justicia, estamos representando al pueblo, y debemos anclarnos en eso.

Nada de corrimientos al centro, no, primero los pobres y esto tiene que ir acompañado de hacer lo mismo con el presupuesto público, que es dinero del pueblo: regresarle más a los pobres”.

Refrendó que no puede haber trato igual entre desiguales, por eso los programas de Bienestar son una prioridad.

Contrario a la recomendación que, recalcó, les hicieron organismos financieros internacionales para endeudar a los países y darle a los de arriba durante la pandemia, aunque muchos siguieron esas recetas, en México no se contrató deuda y todo se oriento a los de abajo.

Adujo que sus adversarios le apostaban a que la economía se comportara en “ele”, al mantenerse abajo después de la caída de 2020, pero insistió que ese pronóstico no se cumplió

“No son tiempos normales, son tiempos de transformación. Si fuesen tiempos normales podríamos trabajar ocho horas diarias y descansar sábado y domingo, cuarenta horas a la semana; llegar a la oficina a las 9 o 10, después de desayunar, leer el periódico leer la tabla, estar en la oficina dictar algunos oficios, ir a algunas juntas, ir a comer después, regresar dos o tres horas y regresar a la casa, estar el sábado y domingo con la familia, y hasta el lunes de nuevo.

No, eso es para otros tiempos, nosotros tenemos que aplicar a fondo, son 16 horas diarias, no perder el tiempo”, expuso el Jefe del Ejecutivo.

Por eso, reiteró que no habrá reelección y “por principios y convicción no debemos alentar esa posibilidad”, por lo que sólo queda aplicarse a fondo.

“¿Cuál es la excusa y hasta pretexto de algunos gobiernos?: no nos alcanza el tiempo, necesitamos más tiempo, vamos a reformar la Constitución para que se pueda la reelección, y además la gente, si está satisfecha apoya, pero no, de ninguna manera, de ninguna forma, nada que hace falta más tiempo, pues sí, si no trabajamos, siempre vamos a necesitar que se tenga más tiempo”, sostuvo el presidente.

Ante el gobernador Héctor Astudillo, también destacó la labor del gobernante estatal próximo a concluir su administración. “No todos los gobernadores de Guerrero terminaban su sexenio, tenían que salir y entraban otros, mucho gobernador interino, mucho gobernador sustituto. Ahí se los dejo de tarea. En el caso de Héctor, entró y termina, concluye todos su periodo. Como dicen en mi pueblo, por algo será”, concluyó López Obrador.

Fuente: La Jornada