En México, la verdadera pandemia no es la Covid-19, es la obesidad y la diabetes mellitus, denunció el senador Alejandro Armenta Mier quien detalló son los añadidos, los colorantes y los edulcorantes con los que están envenenando a la población y con los que condenan a nuestros hijos a ser obesos, a ser hipertensos y a ser diabéticos.

Al presentar su más reciente libro “La Pandemia de los Azúcares Añadidos en México”, el legislador por Morena acusó que ese grave problema de salud “tiene cerrado de ojos a los cómplices del poder que manipulan el abuso y el consumo”, por ejemplo, de refrescos de los habitantes en México.

En conferencia de prensa, el senador fue contundente al informar que, mientras en el promedio de países en el mundo se consumen 100 vasos de refresco al año por persona, en Estados Unidos se consumen 400; en México, aproximadamente 600; en Puebla (de donde es originario), más de 730.

“Pero lo monstruosamente grave, lo verdaderamente criminal por omisión y por complicidad es que, en los pueblos indígenas, en las comunidades empobrecidas de nuestro país se llegan a consumir hasta 3 mil 280 vasos de refresco al año por persona.

“No decirlo, nos vuelve cómplices de una acción criminal que está condenando a nuestros hijos a convertirse en obesos, a padecer diabetes mellitus en su edad productiva”.

Refirió que, según la Organización Mundial de la Salud, 7 de cada 10 niños, 70 de cada 100, 700 de cada mil niños que viven en pobreza extrema, desayunaron un vaso de refresco en lugar de haber comido una tortilla o un plato de frijoles, porque es más grande la publicidad para manipular el consumo excesivo de bebidas, que en promover una dieta balanceada, hacer ejercicio y reactivarnos físicamente para cuidar nuestra salud.

Por ello, Alejandro Armenta propuso un punto de acuerdo a la Comisión Permanente para que la Secretaría de Salud, en cumplimiento con el Artículo Cuarto constitucional, sea contundente y realice una campaña amplia de difusión para explicarle a la población que, desde el primer día de enero de este año, los productos industriales que comemos y las bebidas gaseosas que ingerimos, tienen una etiquetado que describe los altos contenidos de azúcar, de cafeína o de otras sustancias que, en el consumo excesivo, dañan a la salud de nuestros hijos y nos han llevado vergonzosamente a ser el primer país con obesidad infantil.

Aclaró que no está en contra de la inversión extranjera o del sector privado, al contrario, entendemos que es necesaria la participación del sector productivo; sin embargo, estamos en contra de que segmentos globales internacionales, de ciertos sectores productivos, estén generando acciones que afectan a la salud pública en el mundo”.

En 10 capítulos de su libro, el también presidente de la Comisión de Hacienda en el Senado busca crear conciencia de los males que trae a la salud el consumo excesivo de azúcares, como lo son las bebidas endulzadas que desencadena en altos niveles de triglicéridos, colesterol y ácido úrico, entre otros.