En la madrugada del 7 de enero de 2022, un objeto celeste brillante cruzó el cielo a gran velocidad y alarmó a los vecinos de numerosos estados, quienes creyeron que se trataba de un meteorito que impactaría en algún punto del país.

La roca apareció a las 00:34 de la noche, iluminando la oscuridad del firmamento. Fue captada por las cámaras de vigilancia que Webcams de México tiene instaladas en diferentes ciudades, desde varios ángulos: en Guadalajara, Jalisco, se vio en la grabación panorámica, al igual que en Uruapan, Michoacán, aunque allí se observó con menor definición y durante un plazo más corto de tiempo.

En Puebla, el objeto celeste se registró en los objetivos que apuntan hacia los volcanes Popocatépetl e Izztacíhuatl y también, en el plano que mira hacia la ciudad, donde se vio al meteoro pasando tras la icónica noria. Además, también fue grabado por las cámaras que la plataforma tiene en Ixtapa Zihuatanejo, en Guerrero, y en la Ciudad de México, con vistas al poniente.

De esta forma, se confirmó que el fragmento se vio al menos en Michoacán, Jalisco, Guerrero, Puebla y en la capital del país. Usuarios de San Simón de Guerrero, en el Estado de México, también compartieron videos captados por equipos de vigilancia en los que se aprecia el paso del meteoro.

Tras la alarma que causó el avistamiento, el Instituto de Astronomía y Meteorología de la Universidad de Guadalajara escribió en redes sociales un comunicado para aclarar que el evento que se vio el 7 de enero fue un meteoroide, y no un meteorito, ya que se desconoce si llegó a impactar en la Tierra.

“El fenómeno que se percibió de madrugada en el cielo tapatío fue un meteoroide. Se trata de fenómenos de luz que al impactar con la superficie terrestre se conocen como meteoritos. En este caso no se tiene la certeza de su impacto”.

La Nasa explica que un meteoroide es “una pieza de roca o de restos metálicos” que viaja por el espacio. Los más rápidos viajan a 42 kilómetros por segundo, y la mayoría son pequeños, del tamaño de un guijarro.

“Cuando uno de estos restos entra en la atmósfera terrestre, la fricción que hace sobre los gases atmosféricos lo calientan al punto de que brilla y se hace visible a los ojos. Este rayo de luz en el cielo se conoce como meteoro”, explicó.

Popularmente, se conoce a este tipo de objetos celestes como “estrellas fugaces”. Lo habitual es que brillen solo durante unos segundos, antes de quemarse, y muy pocas veces llegan a impactar en la Tierra. Pero cuando el meteoro no se desintegra por completo al atravesar la atmósfera, y sus restos golpean una región de nuestro planeta, entonces se denomina meteorito.

“Algunos de los meteoritos más pequeños han sido identificados como rocas lunares, mientras otros han sido declarado fragmentos de Marte. Los meteoritos grandes que impactaron en la Tierra mucho tiempo atrás formaron cráteres como en la Luna. Se cree que el cráter del meteorito Barringer cerca de Winslow, Arizona, se formó hace aproximadamente 49,000 años por el impacto de un meteorito de 300,000 toneladas”, explica la Nasa.

El evento en México llegó poco después de que la NASA Meteor Watch informara en un comunicado que el pasado 1 de enero cayó un meteorito en el condado de Washington, en EEUU, que desencadenó una onda expansiva con la fuerza de 30 toneladas de dinamita.

La roca viajaba a 72,400 kilómetros por hora. Cayó en Washington poco antes de las 11:30 de la mañana.

“Estamos al tanto de numerosos informes de ciudadanos y medios de comunicación que reportar explosiones sónicas que se escucharon en el oeste de Pensilvania unos minutos antes de las 11:30 del 1 de enero. La zona estaba nublada en ese momento, pero el mapeador de rayos del satélite GOES-16 detectó una fuerte señal de meteorito alrededor de las 11:20, que sería el principal culpable de los sonidos”, indicó el organismo de la NASA.