El debut de Miami en el calendario de Fórmula 1 mejoró en sus últimas vueltas. Max Verstappen ganó el Gran Premio de Miami gracias a un rebase importante en el arranque y una defensa sólida ante Charles Leclerc, quien acabó segundo en la carrera.

Carlos Sainz Jr. mantuvo a raya a Sergio Pérez, quien dio pelea pese a que tenía problemas en la unidad de potencia, con lo que el mexicano acabó en el segundo lugar.

El campeonato mundial de pilotos se apretó: el neerlandés llegó a 85 puntos, en tanto el monegasco llevó su acumulado a 104 puntos. Checo sigue en la tercera posición con 66 puntos, en tanto George Russell (59) y Sainz (53) están al acecho.

Un inicio lento

Verstappen mostró agresividad en la arrancada y le peleó la segunda posición a Carlos Sainz Jr. en la primera curva, al rebasarlo por fuera, muy cerca del contacto.

El primer abandono llegó en la séptima vuelta, cuando Alfa Romeo le informó por radio a Guanyu Zhou que debe retirar el coche. Después de presionar y reducir la diferencia, Mad Max dio un golpe de autoridad en la novena vuelta, cuando el neerlandés alcanzó al monegasco en la recta principal y lo superó por dentro, adjudicándose la punta en la primera curva tras un buen uso de la zona de DRS.

Checo sufrió: en la vuelta 18, el mexicano estaba a nueve décimas de Sainz, con posibilidad de tener DRS y pelearle la tercera posición, pero reportó problemas de potencia y el español se alejó incluso a casi ocho segundos.

En la vuelta 24, Leclerc ingresó a pits y Ferrari apostó por los neumáticos duros, con lo que regresó a pista por detrás de Pérez, que subió a la tercera plaza.

Dos vueltas después, Verstappen se detuvo en boxes y le dio la punta por una vuelta a Sainz, quien también cambió por compuestos blancos, pero su parada de 5.4 segundos ayudó a que Checo –quien cambió llantas al mismo tiempo– redujera esa diferencia a cuatro segundos.

Un final dramático

La realidad es que antes de la vuelta 41, la carrera parecía un tren de monoplazas, con pocos adelantamientos. Pero todo cambió con 16 rotaciones pendientes por correrse, cuando Pierre Gasly pierde el coche, lo lleva por fuera y, cuando regresó al centro de la pista, tocó el neumático trasero derecho de Lando Norris, con lo que el de McLaren se descontroló con un trompo que le hizo perder dicho neumático y provocó un safety car virtual que se convirtió en un auto de seguridad, con el fin de limpiar la pista con los restos del monoplaza.

Checo aprovechó las banderas amarillas y pasó a pits para cambiar por un juego de neumáticos amarillos, con la esperanza de pelear contra Sainz por el último lugar en el podio. Leclerc también redujo esa diferencia con Verstappen y las condiciones fueron iguales para casi todos.

El Gran Premio de Miami se relanzó en la cuadragésima séptima vuelta, con los esfuerzos de Leclerc y Pérez para adelantar, pero Checo se quedó con las ganas en la vuelta 57, porque se pasó de largo y permitió la reacción del español, quien evitó una colisión entre ambos; el monegasco igual atacó pero Verstappen cerró mejor en la curva para evitar el adelantamiento. Al final ninguno logró el rebase.