Luego del confinamiento sanitario por la pandemia de COVID-19, el mezcal puede detonar la actividad económica del municipio mexiquense de Malinalco, afirmó el catedrático e investigador del Centro Universitario Tenancingo de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), Rubén Nieto Hernández.

El arqueólogo aseveró que esta bebida es de muy buena calidad y ya forma parte de la identidad de los pobladores de la región. “Tiene un sabor ahumado muy característico, ya que el horneado se realiza con madera de la zona, generalmente de tepehuaje o encino, con unas rocas especiales que no deben explotar al momento de calentarse”.

Señaló que hasta ahora la venta del mezcal se realiza a nivel local, a granel y los productores no han incursionado en procesos más complejos, ya que no les interesa, pues producen para ellos mismos, para la fiesta patronal y los pueblos de alrededor, mientras que el excedente lo venden a los bares de Malinalco.

Detalló que la producción de mezcal en el municipio se realiza en localidades como El Zapote, El Platanar, La Alameda, Noxtepec, San Pedro Chichicasco y Palmar de Guadalupe, donde los productores están mejor organizados y ya embotellan y etiquetan su producto, por lo que empezaron con su comercialización en algunas tiendas de este y otros municipios.

Nieto Hernández refirió que la producción de mezcal en el municipio de Malinalco es sumamente tradicional y se realiza desde hace aproximadamente 70 años. “Es una actividad asociada generalmente a los estados de Oaxaca y Guerrero, pero en el Valle de Malinalco es rica y vasta”.

Indicó que en San Pedro Chichicasco la producción se lleva a cabo con infraestructura que podría considerarse como tradicional; por ejemplo, el destilador está hecho con un tronco de amate blanco, mientras que en otras poblaciones utilizan alambiques de acero inoxidable o cobre.

“Cultivan su propio agave, que era criollo, pero que se ha ido agotando, así que trajeron otro tipo como el angustifolia. La producción es muy interesante y podría atraer turismo a la región, lo que permitiría fortalecer la economía de las familias”, dijo.

Cabe destacar que Rubén Nieto Hernández desarrolló un proyecto de investigación que tuvo como propósito registrar la memoria de los productores de mezcal de la zona, del proceso que realizan, en el que se consideran tiempos y herramientas, así como dar cuenta de la experiencia acumulada por los maestros mezcaleros y aproximarse a un pasado no tan remoto, pero que no es menos importante.