Francisco Garfias

La actitud del presidente López Obrador frente a las negociaciones de la reforma electoral en el Congreso no es la de un demócrata. Es la de un político que sólo piensa en la próxima elección y no en la próxima generación, para citar al excanciller alemán, Otto von Bismarck.

La división de poderes se la pasa por el arco del triunfo. No sólo da línea a sus legisladores, y se vale de todo tipo de presiones para obligar a los opositores a votar sus iniciativas, sino que constantemente critica a jueces y magistrados que no se alinean, sin que la SCJN diga ni pío. López Obrador está convencido de que las negociaciones con la oposición sólo sirven para negociar principios y no para lograr consensos. Lo dijo muy claro en la mañanera de ayer, celebrada en Yucatán. A la pregunta de si estaría dispuesto a negociar para sacar adelante la reforma electoral respondió: “No, no, no, cada quién debe asumir su responsabilidad”. Esa cerrazón volvió a cohesionar legislativamente al PRI, PAN y PRD. Ya alcanzaron un acuerdo para defender al INE. “Estamos en los cómos”, nos precisó Luis Espinosa Cházaro, coordinador de los diputados del Sol Azteca.

Cházaro subió a Twitter un mensaje en el que le hace un guiño al senador de Morena Ricardo Monreal, aspirante presidencial mal querido en Palacio Nacional. “Coincido con el senador Monreal: un Poder Legislativo independiente es indispensable para la vida democrática e institucional del país. #RespetoAlLegislativo”, escribió. Monreal, por cierto, volvió a fortalecerse después del respaldo de 88 de los 127 senadores –38 eran de Morena– ante los ataques de la gobernadora de Campeche, Layda Sansores. El secretario de Gobernación, Adán Augusto López Hernández, se volcó incluso en elogios hacia el senador de Zacatecas. “Es un lujo para cualquier institución tener un político como Ricardo Monreal”, dijo.

¿Estrategia para detener la tendencia? Germán Martínez dice que la solidaridad de los senadores de oposición con Ricardo no fue de “gratis.” Estima que debe decir con claridad que no votará la reforma como está. “No debe esperar a que la detengan en la Cámara de Diputados”, puntualizó.

*Las miradas están puestas en la bancada del PRI en San Lázaro. Hay dudas sobre cómo van a votar finalmente la reforma. Están justificadas. Su postura a favor de la militarización de la seguridad pública hasta el 2028 incrementó la desconfianza en el tricolor. Podemos señalar que en el seno de la bancada del PRI en San Lázaro hay dos posturas. Ambas son de rechazo a la reforma del Ejecutivo. De buena fuente sabemos que Alito Moreno, presidente nacional del tricolor, no quiere que se le mueva nada al sistema electoral que tenemos. Rubén Moreira, coordinador de la bancada, sí quiere negociar modificaciones y votar la reforma electoral, pero le recuerdan que, si se aprueba con modificaciones, los morenistas irían por cambios que afiancen el control del Ejecutivo del órgano electoral en las leyes secundarias. Ya vimos que son capaces.

*Mañana es Domingo de Ramos para la oposición ciudadana. Ese día –cumpleaños del Presidente– está convocada una marcha cívica en todo el país bajo la consigna “el INE no se toca”. La alarma ante la expectativa de que López Obrador se apodere del sistema electoral y se prolongue indefinidamente la 4T, moviliza. La marcha no es un acto partidista. El acuerdo es no llevar emblemas, ni colores de partidos. Tampoco prevalecerá el protagonismo. Un solo orador será la voz de los mexicanos que se oponen al sometimiento del INE: el respetado José Woldenberg, primer presidente del IFE, hoy INE. Por ese hecho, ya forma parte de la galería de los villanos favoritos del Presidente. “No es ninguna novedad que sea el orador. Forma parte del grupo. Es como el maestro político de Lorenzo Córdova y de todo ese grupo. Yo sostengo que hace falta la reforma electoral”, dijo en la mañanera de ayer. La marcha ha suscitado interés en todo el país. En estos cuatro años de 4T, ninguna causa lograba sacar a los inconformes a la calle. El punto de referencia será la manifestación de junio del 2004, que reunió a medio millón de personas preocupadas por la ola de secuestros y asaltos en la CDMX, gobernada entonces por López Obrador.

A la cascada de descalificaciones del Presidente a los que se van a manifestar contra su reforma, se suman obradoristas que subieron un hashtag que refleja el tamaño de la inquietud y el nivel de los chairos que le dieron like: #MarchaDeLosPendejos.

Publicado en excelsior