Francisco Garfias

Es clara la estrategia de Palacio de reducir a tres los aspirantes de Morena a la Presidencia de la República en 2024: Claudia SheinbaumMarcelo Ebrard y Adán Augusto López Hernández.

El cuarto aspirante, Ricardo Monreal, quedó excluido, de facto, por no plegarse a la voluntad del jefe máximo de la 4T.

Y es que el senador de Zacatecas se atrevió a violar la prohibición de pensar diferente al señor de Palacio. Se rehusó a torcer la ley para complacerlo.

No tuvo empacho en manifestar que en el análisis que hizo del controvertido plan B electoral de López Obrador fueron detectadas 21 inconstitucionalidades. Votó en contra y eso le valió un veto no declarado de Palacio Nacional.

Monreal ya lo traían los radicales de Morena. En su propio grupo parlamentario han intentado destituirlo de la coordinación, pero sin éxito. Sabe que en cualquier momento lo pueden bajar y lo asume. “Los cargos no son eternos”, dice.

* El jefe de la bancada de Morena en el Senado mantiene su dicho: “Estaré en la boleta en el 2024”. Garganta guinda, sin embargo, revela que en diciembre pasado se vino abajo el plan de que Monreal encabezara una amplia alianza opositora en 2024.

Ni El Yunque ni los doctrinarios del PAN quieren saber nada de él. Pareciera que prefieren seguir con la 4T y el estilo autócrata que la caracteriza que llevar a Monreal como candidato.

La fuente asegura que el que se perfila para ser candidato presidencial de Acción Nacional —y de la Alianza— es Santiago Creel, presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados.

Ya no cuajó esa parte de la canción Amarga Navidad, que en noviembre pasado cantaba alegremente Monreal y que dice: “Diciembre me gustó pa’ que te vayas…”.

* La historia de la aprobación en el Senado del plan B electoral de López Obrador tiene capítulos que merecen ser contados para tener la película completa. De haber querido, Monreal y sus leales hubiesen volteado la votación y la reforma se hubiese desechado.

El senador Juan Ramón Enríquez nos contó que por lo menos 15 senadores de Morena estaban dispuestos a votar en contra del plan B junto con la oposición. Bastaban ocho para bloquear el plan B. La reforma de AMLO fue aprobada por 68 votos a favor y 53 en contra.

Pero la instrucción del senador Monreal fue que votaran a favor. Ejerció su liderazgo. ¿Por qué?, le preguntamos. “No soy dueño de la voluntad de nadie. No los iba a arrastrar a una aventura”, explicó.

Monreal, por cierto, elogió la “posición serena” de Claudia Sheinbaum frente a la “embestida” de que es objeto por el accidente en el Metro. “No me voy a sumar al clima de linchamiento. Deseo que supere la crisis que sufre su gobierno”, nos dijo.

* De vuelta con el plan B. Significa la asfixia económica del INE so pretexto de abaratar el sistema electoral. Achica su estructura y le quita atribuciones como árbitro electoral a la hora de sancionar a funcionarios públicos y partidos políticos (los morenos no perdonan lo de Félix Salgado, en Guerrero, y Raúl Morón, en Michoacán).

El plan propone también eliminar al personal especializado en materia electoral y la remoción adelantada del secretario ejecutivo del INE, Edmundo Jacobo.

Elimina la Junta General Ejecutiva, área que determina el manejo de recursos, y reduce el número de juntas distritales de 300 a 260, entre otras cosas.

* A propósito del acuerdo migratorio por el cual México se compromete con Estados Unidos a recibir migrantes cubanos, venezolanos, nicaragüenses y haitianos, el excanciller Jorge Castañeda escribió en Nexos un detalle “divertido” publicado en medios de Estados Unidos.

El detalle dice que, aparentemente, México prefirió que Biden no extendiera ningún financiamiento para atender a los 360 mil deportados de los cuatro países que vamos a recibir, para no perder autonomía.

Con sorna, comenta: “Me imagino que se trata de la ‘autonomía’ para tratarlos a patadas, como acostumbra el Inami y su jefe Garduño”.

Y agrega: “Conviene recordar que en 2015, cuando el turco Erdoğan se comprometió a quedarse con un par de millones de refugiados sirios y afganos, la Unión Europea le hizo una primera entrega de 6 mil millones de euros a Ankara.

“Afortunadamente, nosotros somos ricos y no necesitamos los pinches dólares de los gringos”.

Publicado en excelsior