La doctora Tatiana Nenetzen Olivares Bañuelos, egresada de la Facultad de Química de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) y actual investigadora titular de tiempo completo en el Instituto de Investigaciones Oceanológicas de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), estudia los equinodermos para conocer su proceso de regeneración de neuronas y tejidos con el objetivo de buscar nuevos fármacos y terapias.

Olivares Bañuelos se dedica a la biotecnología marina, buscando en esta rama nuevas alternativas terapéuticas para enfermedades neurodegenerativas, con el fin de desarrollar estrategias terapéuticas a partir del estudio del sistema nervioso de algunas especies de equinodermos. 

En conjunto con colegas de su mismo espacio académico y especialistas de otras universidades, trabaja sobre estos organismos para entender enfermedades como el Alzheimer y el Parkinson, padecimientos relacionados con el daño y/o la pérdida de neuronas. 

La doctora se enfoca en la galleta de mar, un modelo animal con el cual le es fácil trabajar, y estudia cómo esta genera sustancias que favorecen la neurorregeneración. Trabajos iniciados desde el 2009.

La galleta de mar posee células gliales, las cuales mantienen un equilibrio importante en el sistema nervioso central y tienen distintas funciones, entre ellas, producir proteínas y generar el ambiente y clima adecuados para que las neuronas puedan trabajar correctamente. La presencia de células gliales en estos organismos es un descubrimiento que solo se ha reportado en México y en Puerto Rico, siendo el trabajo de Olivares Bañuelos el único que trata este tema en el país. 

“Estamos haciendo mucha ciencia básica, pero con el objetivo de que en algún punto se convierta en ciencia aplicada en pro de la sociedad mexicana y obviamente, de todo el mundo”, apuntó. 

Los organismos marinos han sido un reto importante en la carrera de la doctora Tatiana Nenetzen, debido a lo poco convencionales que son estos modelos animales, experiencia enriquecedora y que le ha permitido desarrollarse en su más grande pasión: la biología. “Fue un cambio muy bonito, ha sido muy interesante y me ha gustado mucho porque he aprendido muchas cosas que desconocía sobre lo que son nuestros océanos en México.” 

Este proyecto ha sido presentado en congresos y ferias de ciencia en México y Estados Unidos. La doctora alienta a todos los interesados en la biología a luchar por sus metas y objetivos para seguir generando nuevos aportes a la ciencia.

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