El conocido “plan B” de reforma electoral implica una constelación de violaciones constitucionales que podría poner en riesgo la organización del proceso federal 2024, ya que altera el método para la instalación de casillas y su integración ciudadana, con el cual se mantiene el riesgo que el conteo de los sufragios genere incertidumbre, sostuvo el Consejero Presidente del Instituto Nacional Electoral (INE), Lorenzo Córdova Vianello.

Desde el Paraninfo de la Universidad de Guadalajara, señaló que la modificación de las leyes en materia electoral y de comunicación social implican la transgresión a tres elementos: uno, la intervención del poder en los órganos electorales, vulnerando su autonomía e independencia; dos, la eliminación del Servicio Profesional Electoral Nacional que da garantía a la organización de las elecciones y la estructura permanente del INE que permite día a día conocer a la población y al territorio, “porque todo el tiempo está en contacto con el entorno del país” y; en tercer lugar, las condiciones de equidad en la contienda.

Destacó que la presencia territorial es indispensable porque se requiere que el personal sea de la zona y “una elección no se construye de la noche a la mañana” como lo pretende la reforma electoral, por lo que se pone en riesgo que no se instalen casillas y que el personal sea capacitado de manera adecuada como hoy lo hace el INE.

Al impartir la conferencia magistral “Evolución y riesgos de la democracia”, dentro de la Cátedra Latinoamericana “Julio Cortázar”, del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades, subrayó que actualmente el Servicio Profesional Electoral se compone de  2,571 integrantes que, con la entrada en vigor de la reforma, desparecería el 85% de esas plazas, quedando sólo 600 de ellas, puntualizó ante Mauricio Merino y estudiantes de la Universidad de Guadalajara.

Aunado a ello, el cambio en materia de comunicación social confunde libertad de expresión con propaganda política, ya que se permite que los gobernantes se entrometan en las elecciones, retrocediendo 15 años luego de la aprobación de reforma electoral en 2007, que les impuso candados.

Lorenzo Córdova lamentó que los cambios no se aprueben como fruto del consenso político, ya que hubiera sido pertinente que las reglas de acceso al poder se hayan pactado, que sirvieran para mejorar el actual modelo electoral y que haya partido de un diagnóstico con cifras y datos duros sobre el sistema.

Criticó la aprobación del llamado “plan B”, cuya entrada en vigor es inminente y advirtió que serán impugnadas en la Suprema Corte de Justicia de la Nación por el INE, así como por diversos institutos políticos que ya lo han anunciado, con lo cual pueden ocurrir dos cosas: que sean validadas o revocadas por la Corte.

Córdova realizó un recorrido de la vida democrática en México, la cual se erigió sobre un régimen autoritario hasta convertirse en una democracia que, en nuestros días es reconocida en todo el mundo.

La transición de la democracia en México es muy particular y específica, porque se desarrolló en un modelo único de gobierno autoritario hasta pasar a una democracia efectiva.

El federalismo y la división de poderes siempre estuvieron en la Constitución de 1917; sin embargo, -añadió- eran instrumentos que estaban ahí pero no operaban. El Congreso era oficialía de partes de las iniciativas que venían del Ejecutivo y el Poder Judicial no se oponía al poder presidencial, por lo que el gran problema era como activar la democracia como mecanismo de control.

Hoy el país atraviesa por una pluralidad política indiscutible, lo cual se puede ver en la alternancia existente, así como gobiernos divididos y parlamentos plurales que se dieron a través de una serie de reformas electorales: 1978, 1990, 1994, 2007 y 2014.

Al explicar dónde estamos con el actual sistema electoral, el Consejero Presidente externó que el INE ha organizado 330 procesos electorales -federales, locales y extraordinarios, al que se sumará uno más con la elección por una Senaduría en Tamaulipas en febrero próximo- con lo que se ha dado paz y estabilidad política al país en los últimos años.

En su intervención, Mauricio Merino, comentó que Lorenzo Córdova terminará su gestión en el INE rodeado de respeto y legitimidad. “Si bien es difícil llegar a los cargos, es excepcionalmente difícil, dejar los cargos con el nivel de reconocimiento y credibilidad con que dejará el Instituto”.

Está dando la batalla desde la Presidencia del Consejo General que nació con el INE en 2014, porque “hoy la reforma electoral pone riesgo lo construido por muchos años, a pesar de las 330 elecciones organizadas en el país en apego a la letra de la Constitución y el respaldo a la democracia”, mencionó.