En medio de una realidad donde los recursos hídricos se encuentran en constante disminución, los investigadores Dolores Magaña Lona y Víctor Ávila Akerberg, de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), destacaron la importancia de implementar una buena gestión del recurso hídrico, a través de acciones que permitan reducir la huella hídrica y cuidar el agua, especialmente en momentos de sequía.
La sequía es una perturbación natural del clima, asociada con periodos prolongados de escasez de agua, que puede darse de tres tipos: meteorológica, agrícola e hidrológica. La primera se refiere al déficit de precipitaciones, la segunda a la vegetación y la tercera al déficit de agua en los caudales de los ríos. Este fenómeno obedece a un sistema climático global que involucra factores como la rotación de la tierra, la radiación del sol, los frentes fríos, la estación del año y los fenómenos climáticos como el Niño y la Niña.
El cambio climático es uno de los principales factores que aumenta la frecuencia, duración y severidad de las sequías, y su impacto se ve reflejado en el medio ambiente, especialmente en la vegetación. El sector agrícola, en particular, ha generado desertificación debido a la falta de agua en zonas áridas, causando daños significativos en el medio ambiente.
Ante esta situación, los investigadores resaltan la necesidad de generar una gestión integral del recurso hídrico, enfocada en la responsabilidad y el cuidado del agua, para reducir su huella hídrica. Es importante tomar en cuenta que existe una diferencia entre la aridez y la sequía, siendo la primera un estado climático natural y la segunda un proceso de déficit de agua temporal.
Entre las acciones que se pueden implementar para cuidar el agua en momentos de sequía se encuentra mejorar las infraestructuras para la captación del agua de lluvia, como son los bordos y las cisternas. Además, es necesario hacer restauraciones de los ecosistemas naturales en el Estado, ya que son los primeros captadores de humedad. También se debe continuar fomentando una cultura ambiental en las generaciones futuras, para asegurar un futuro sostenible y un uso responsable del recurso hídrico.
En conclusión, la gestión del recurso hídrico es una responsabilidad de todos, incluyendo a la sociedad civil, los gobiernos y las instituciones, para asegurar la sostenibilidad del agua en momentos de sequía. Es fundamental tomar medidas responsables y conscientes para reducir la huella hídrica y cuidar el agua, y así asegurar su disponibilidad para las generaciones futuras.

