En un emotivo testimonio, Juan Salomé Torres Tamariz, trabajador administrativo del Centro Universitario Valle de Chalco de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), comparte su experiencia de 21 años de servicio en la institución educativa que considera su «oasis».
Ingresó a la UAEMéx en julio de 2002, proveniente del Estado de Morelos, y desde entonces, ha sido testigo del crecimiento y desarrollo del Centro Universitario Valle de Chalco. En ese momento, el campus contaba solo con un edificio, y hoy en día alberga a más de tres mil alumnos, ofreciendo no solo licenciaturas, sino también estudios de maestría y doctorado.
Para Torres Tamariz, formar parte de esta institución va más allá de la labor administrativa; es una oportunidad para dejar una huella significativa. Con su destreza en la carpintería, ha contribuido en la construcción del escenario del auditorio, además de realizar trabajos de pintura, electricidad y herrería en cada rincón del Centro. Su compromiso se refleja en la satisfacción de ver a los alumnos egresar y convertirse en profesionistas exitosos.
«Mi mayor alegría es ver los rostros de los padres cuando egresan sus hijos, cuando realizan su examen profesional o se toman la fotografía de generación, principalmente el rostro de sus madres, sus lágrimas de felicidad», compartió con emoción Torres Tamariz. Para él, esos momentos son la recompensa de contribuir a la formación profesional de los jóvenes, proporcionándoles espacios dignos y funcionales.
En lo personal, la UAEMéx ha sido una fuente de crecimiento y aprendizaje para Torres Tamariz, quien tuvo la oportunidad de estudiar solo hasta la secundaria. La institución le permitió desarrollarse como persona y reconocer el impacto positivo en su vida y la de su familia. Ambos hijos de Juan Salomé Torres Tamariz son egresados del Centro Universitario Amecameca, con licenciaturas en Ciencias Políticas y Contaduría.
«Trabajar aquí abrió las posibilidades para que mis hijos estudiaran una licenciatura», expresó con gratitud. Además, destaca la importancia de la UAEMéx en la comunidad, al conocer gente cuya vida ha mejorado gracias a la institución. Ver a compañeros de trabajo y profesores crecer profesionalmente es satisfactorio, pero lo es aún más saber que los egresados superan obstáculos y se desempeñan laboralmente, incluso en el extranjero.
Juan Salomé Torres Tamariz concluyó su testimonio expresando su profundo agradecimiento a la UAEMéx y parafraseando a Amado Nervo: «¡Universidad, nada me debes! ¡Universidad, estamos en paz!». Su historia es un testimonio vivo de dedicación, pasión y agradecimiento hacia una institución que ha dejado una marca imborrable en su vida y en la de miles de estudiantes a lo largo de los años.

