Francisco Garfias
Teotihuacan es uno de los sitios arqueológicos más visitados de México (más de 1.8 millones de turistas al año). La Unesco lo declaró “patrimonio cultural de la humanidad”.
Las imágenes del tiroteo ocurrido ayer en las pirámides, difundidas ampliamente aquí y en el extranjero, van a traer un costo al emblemático sitio prehispánico.
En ellas se ve a un hombre armado de entre 30 y 40 años en la parte alta de la Pirámide de la Luna. Lleva una pistola calibre 38 que dispara entre 20 y 30 veces.
Mató a una turista canadiense e hirió a tres más: otra canadiense y dos de nacionalidad rusa y colombiana. A eso hay que agregar un montón de lesionados que, apanicados, bajaban como podían la Pirámide de la Luna.
La versión oficial dice que el asesino se suicidó, pero hay otras que sugieren que guardias nacionales le dispararon.
- Este “horrendo acto” —así lo calificó el gobierno de Canadá— genera dudas sobre la seguridad en zonas turísticas y provoca daño a la imagen de México.
Medios de Canadá, Estados Unidos, Europa y América Latina han cubierto ampliamente la noticia.
La presidenta Claudia Sheinbaum lamentó los hechos, expresó su solidaridad con las víctimas y sus familiares (especialmente con Canadá), y ordenó una investigación exhaustiva y más apoyo a las embajadas de los países de las víctimas.
Al cierre de esta columna poco se sabía del tirador. Su identidad no se había dado a conocer. Ni el nombre ni la edad ni la nacionalidad o si tenía antecedentes penales.
No se conoce el móvil del ataque. ¿Obra de un desquiciado? ¿Tema personal? Esperemos las investigaciones que, seguramente, darán de que hablar.
- A la hora que esté leyendo esta columna, probablemente ya sepamos los nombres de los integrantes de las tres quintetas de aspirantes a consejeros del INE.
Las ternas, según Ricardo Monreal, serían votadas por el pleno de la Cámara de Diputados mañana o pasado.
Las cosas no pintan bien para la autonomía del INE. Para nadie es un secreto que el Comité Técnico de Evaluación, encargado de elaborar esas quintetas, cojea de la pata guinda.
Ricardo Anaya, coordinador de la bancada panista en San Lázaro, bajó ayer la palanca de alarma respecto de la elección de los consejeros y consejeras del INE.
“Los miembros del Comité de Evaluación, este grupo de personas que supuestamente, de manera objetiva, iban a valorar quién tenía el mejor perfil, están haciendo las cosas de una manera verdaderamente tramposa y nos parece muy preocupante lo que, hasta ahora, ha sucedido”, dijo.
Añadió: “Lo que están haciendo, básicamente, es premiar a los perfiles que son afines a Morena y castigar a aquellos ciudadanos que no son cercanos a Morena”.
El panista puso el caso de la consejera del Instituto Electoral de CDMX, Erika Estrada, una aspirante que sacó 81 puntos en el examen de idoneidad, fue rasurada de la la lista de aspirantes.
¿Su pecado? Haber votado en contra de la sobrerrepresentación de Morena en el caso de la Ciudad de Mexico.
“El propio comité reconoce que había sacado 81 puntos, es decir, una muy buena calificación, pues como esta persona votó en contra de las trampas de la sobrerrepresentación de Morena en el caso de la Ciudad de México, la rasuraron”, aseveró.
Y a los que votaron a favor de la sobrerrepresentación, o sea, a los que beneficiaron a Morena, aun con menor calificación, a esos sí los pasaron. “Estamos viendo que este patrón se está repitiendo”, alertó.
La alerta terminó con señalamientos muy preocupantes:
“Morena se enfila, de manera directa, a poner a sus incondicionales y tomar el control del Instituto Nacional Electoral, lo cual sería gravísimo para nuestra democracia, porque implicaría regresar prácticamente a los años 80, en donde el propio gobierno tenía el control de las elecciones”.
- Nos llegó una tarjeta informativa del Instituto Politécnico Nacional en la que nos informan la terminación anticipada del Convenio de Colaboración con Fundación Politécnico A.C.
La determinación se tomó “en virtud de que desconoció la participación del IPN en la toma de decisiones y la gestión de aportaciones voluntarias dentro de dicha Fundación…”.
La tarjeta agrega que, para garantizar la continuidad y la certeza a las aportaciones voluntarias de la comunidad, el IPN constituyó una asociación civil que es acorde a sus atribuciones para el cumplimiento de sus necesidades.
“En todo momento, el IPN, así como su director general, Arturo Reyes-Sandoval, han ponderado y privilegian el beneficio y las necesidades de la comunidad estudiantil, aseguran.
Publicado en excelsior

