el Gobierno del Estado de Puebla apuesta por una estrategia integral para garantizar que la Feria de Puebla 2026 se desarrolle en un ambiente de tranquilidad. Con un despliegue que incluye a más de 300 elementos de la Guardia Nacional, así como la participación coordinada de fuerzas armadas y autoridades locales, el evento busca posicionarse no solo como un escaparate cultural, sino también como un ejemplo de gestión en materia de seguridad.
Desde la Ciudad de Puebla, el gobernador Alejandro Armenta Mier subrayó la importancia de la colaboración interinstitucional. En sus declaraciones, destacó el papel estratégico del general José Luis Sánchez Castro, cuya presencia en las mesas de seguridad ha sido, según el mandatario, “fundamental” para consolidar una estrategia eficaz. Estas mesas, en las que participan también la Secretaría de la Defensa Nacional y la Secretaría de Marina, se han convertido en el núcleo de planeación operativa para enfrentar los retos que implica un evento de gran afluencia.
El operativo contempla no solo la presencia de elementos de seguridad, sino también el uso de tecnología y recursos tácticos. De acuerdo con Sánchez Castro, el despliegue incluirá vehículos oficiales, unidades motorizadas, drones de vigilancia y patrullajes a pie, en un esquema que busca cubrir tanto zonas de alta concentración como espacios periféricos. Esta estrategia se ejecutará en coordinación con la policía estatal y municipal, así como con instancias de Protección Civil, lo que apunta a una cobertura integral que no se limita a la prevención del delito, sino que también contempla la atención de emergencias.
“La prioridad es que las familias se sientan seguras”, afirmó el general, quien reiteró el compromiso de la Guardia Nacional como institución de seguridad pública al servicio de la ciudadanía. Su mensaje se alinea con una narrativa más amplia que busca recuperar la confianza en las instituciones mediante resultados tangibles y presencia efectiva en el territorio.
Pero la Feria de Puebla 2026 no solo se perfila como un evento seguro, sino también incluyente. En este sentido, el coordinador del evento, Juan Carlos Moreno Valle Abdala, destacó que el enfoque social será uno de los pilares de esta edición. Bajo la visión del llamado “humanismo mexicano” impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum, se han implementado acciones para garantizar el acceso de sectores vulnerables.
Entre estas iniciativas destaca la colaboración con la Secretaría de Educación Pública, que permitirá la asistencia de 995 estudiantes provenientes de 22 planteles en 12 municipios. A ello se suma el esfuerzo del Sistema Estatal DIF, que facilitará la participación de más de mil 450 menores, quienes podrán disfrutar de las atracciones y actividades del evento.
Este enfoque dual —seguridad y bienestar social— responde a una lógica de política pública que busca no solo contener riesgos, sino también generar condiciones para el desarrollo comunitario. En palabras de las autoridades, se trata de “construir senderos de paz”, una expresión que sintetiza la intención de ir más allá de la vigilancia y apostar por la cohesión social.
La Feria de Puebla, tradicionalmente reconocida por su riqueza cultural, gastronómica y artística, se convierte así en un laboratorio de gobernanza. La coordinación entre los tres órdenes de gobierno, el uso de tecnología en seguridad y la inclusión de sectores históricamente marginados configuran un modelo que podría replicarse en otros eventos masivos del país.
A medida que se acerca la fecha de inauguración, el reto será mantener esta coordinación en la práctica y responder con eficacia ante cualquier eventualidad. Por ahora, el mensaje es claro: Puebla busca ofrecer no solo una feria, sino una experiencia segura, incluyente y representativa de su identidad.

