Por Ernesto Zavaleta

Durante décadas se dijo que si le iba bien al presidente le iba bien al país, la misma proporción aplica en sentido negativo, y a la jefa del Ejecutivo, le ha ido muy mal en estos últimos tres meses.

Se le olvida Presidenta que además de Rubén Rocha Moya, Adán Augusto López, Américo Villareal, Enrique Inzunza, Andrés Manuel López Beltrán, Indira Vizcaíno, Marina del Pilar, hay otros 123 millones de mexicanos que defender.

La postura de defensa a narco políticos del gobierno federal ha llevado a un desgaste político de Morena que incluso obligó a la presidente Claudia Sheinbaum Pardo a planear una nueva reforma electoral, para posponer la votación del poder judicial hasta el 2028.

La creciente debilidad del partido en el poder reflejada en las centenas de protestas por seguridad, inflación y corrupción ya se ve en las calles, una muestra palpable es la fracasada manifestación convocada por la líder nacional de Morena, Ariadna Montiel, en Chihuahua contra la gobernadora de esa entidad Maru Campos.

Y en su enfrentamiento con el presidente de Estados Unidos Donald Trump, que se centra en la imagen ideológica de su movimiento la Cuarta Transformación y su líder el expresidente Andrés Manuel López Obrador, olvida que el futuro de México y los mexicanos depende más que nunca de ese país.

Hay que preocuparse. Estados Unidos, su presidente, su gabinete de seguridad, sus congresistas y sus fiscales, amenazan todos los días con intervencionismo para combatir a los cárteles de la droga, mientras se acerca la fecha límite de negociación del TMEC.

Una y otra vez líderes de la oposición como Ricardo Anaya, del PAN; Rubén Moreira, del PRI; e incluso Luis Donaldo Colosio, de MC, le han advertido al gobierno que vamos mal, que hay una crisis económica rampante, que nuestros tradicionales motores económicos como la industria petrolera, la minería, la automotriz, la minería ya están rebasadas como solución, y hundidas en sus propias crisis.

Se le olvida a la presidente que alrededor del 80% de las exportaciones mexicanas se dirigen a Estados Unidos. Eso significa que cuatro de cada cinco dólares que México vende al exterior dependen del mercado estadounidense, y más del 38% de la inversión extranjera directa que recibe México proviene de empresas estadounidenses.

Se le olvida que México es socio de Estados Unidos hasta en un buen desarrollo del Mundial de Fútbol 2026.

Y sin el apoyo de los estadounidenses, qué le depara a México y a los mexicanos. De plano estamos en manos del buen desempeño del secretario de Economía, Marcelo Ebrard Casaubon en las negociaciones comerciales.

Si bien las perspectivas de crecimiento económico para México en 2026 apuntan a una recuperación moderada, con un entorno de alta incertidumbre por factores externos e internos, no se pasa del 1.6% de crecimiento económico. Con Estados Unidos a un lado, no lo olvide Presidenta.

Actualmente, organismos internacionales y analistas estiman que el PIB mexicano crecerá entre 1.3% y 1.6% durante 2026, después de que la economía apenas avanzó alrededor de 0.6% en 2025.

El Fondo Monetario Internacional proyecta un crecimiento de entre 1.5% y 1.6% para México en 2026; el Banco de México elevó recientemente su previsión a 1.6%, aunque mantiene riesgos a la baja, y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos es más cautelosa y prevé un crecimiento de 1.3%.

Se le olvida Presidente que esas cifras son con Estados Unidos de aliado, uno que prioriza el combate al consumo de drogas por los estadounidenses, sobre intereses comerciales, uno al que el nearshoring para sus empresas en territorio mexicano se aleja cada vez más por la inseguridad.

México sigue beneficiándose de la relocalización de empresas hacia Norteamérica, especialmente en sectores como automotriz, semiconductores, manufactura, logística, y tecnología, pero depende de los términos del TMEC.

También se espera un impulso económico parcial por la Copa Mundial de la FIFA 2026, especialmente en turismo, construcción y servicios, renglón en el que los avances tampoco van de acuerdo con sus propios cronogramas.

La economía mexicana enfrenta desaceleración en manufactura, menor inversión privada y debilidad del consumo interno. La agencia de noticias Reuters reportó incluso una contracción de 0.8% del PIB en el primer trimestre de 2026.

Si bien no se prevé una recesión profunda, pero sí un periodo de expansión débil y vulnerable a choques externos. La posibilidad de que el nearshoring y la inversión industrial aceleren el crecimiento sigue siendo el principal factor optimista para el mediano plazo.

Presidente olvídese de defender presuntos narcopolíticos, ellos ya se están entregando a la justicia estadounidense y van a empezar a señalar a otros, seguramente de Morene, a los más altos niveles.

Se le olvida que somos más de 123 millones de mexicanos que no podemos salir a la calle sin miedo … ni encontrar jitomate a menos de 50 pesos el kilo.