La Facultad de Antropología de la Universidad Autónoma del Estado de México ha encontrado en la gastronomía tradicional una herramienta para fortalecer la identidad cultural, promover la salud y generar espacios de aprendizaje comunitario. A través de la Etnococina UAEMéx, este proyecto universitario ha logrado trascender las aulas para convertirse en un punto de encuentro entre el conocimiento académico, los saberes ancestrales y la participación social.

La iniciativa, impulsada desde 2023 por académicas, estudiantes y cocineras tradicionales, busca rescatar la riqueza culinaria de los pueblos originarios del Estado de México, al mismo tiempo que ofrece alternativas alimenticias más saludables y sustentables para la comunidad universitaria y el público en general. Actualmente, la Etnococina opera en la cafetería de la Facultad de Antropología, donde se preparan y ofrecen platillos tradicionales de la cocina otomí.

Las académicas y coordinadoras del proyecto, Laura Reyes Montes y Mireya Núñez Martínez, explicaron que la propuesta surgió después de la pandemia, en un momento en el que se hizo evidente la necesidad de fomentar mejores hábitos alimenticios y fortalecer la convivencia comunitaria dentro de la universidad.

“Es un proyecto en donde participan actores clave, no solamente de la universidad, sino también de la sociedad. Surge desde las aulas, específicamente en la unidad de aprendizaje de Antropología Aplicada, con la participación activa de estudiantes y docentes”, explicó Reyes Montes.

La esencia de la Etnococina UAEMéx radica en la colaboración directa con cocineras tradicionales provenientes de distintas comunidades mexiquenses. Gracias a redes académicas y sociales construidas desde la Facultad de Antropología, el proyecto logró integrar recetas, ingredientes y técnicas culinarias representativas de los cinco pueblos originarios del Estado de México, acercando estos conocimientos a las nuevas generaciones.

Actualmente, el espacio ofrece principalmente cocina otomí, permitiendo que estudiantes, docentes y visitantes tengan acceso a alimentos elaborados con ingredientes locales y métodos tradicionales que, en muchos casos, han ido desapareciendo frente al crecimiento de la comida industrializada.

Para las coordinadoras del proyecto, uno de los principales desafíos es lograr que los jóvenes se acerquen nuevamente a este tipo de alimentación. Reyes Montes señaló que muchos estudiantes han crecido alejados de los productos tradicionales y desconocen tanto su valor cultural como sus beneficios nutricionales.

“Para los jóvenes es complicado familiarizarse con alimentos tradicionales, lo que limita su acceso a ellos, pese a los daños que provoca el consumo frecuente de comida chatarra. El reto es invitarlos a conocer, consumir y valorar este tipo de alimentos”, comentó.

Más allá de ser un comedor universitario, la Etnococina se ha consolidado como un espacio socioeducativo donde convergen la investigación antropológica, el aprendizaje práctico y la preservación del patrimonio cultural. El proyecto permite que estudiantes participen activamente en dinámicas de servicio social, trabajo comunitario y aplicación de conocimientos adquiridos en las aulas, fortaleciendo así su formación académica desde una perspectiva social y humana.

Asimismo, el rescate de productos locales y regionales representa un impulso importante para la economía comunitaria y para la preservación de prácticas agrícolas tradicionales. Ingredientes nativos, técnicas ancestrales y formas de preparación heredadas por generaciones encuentran en este espacio universitario una oportunidad para mantenerse vigentes.

Las responsables del proyecto destacaron que la respuesta de la comunidad ha sido positiva y que existe interés en ampliar la iniciativa hacia otros espacios universitarios, con el objetivo de que más personas puedan acceder a este tipo de alimentación y conocer la riqueza gastronómica de los pueblos originarios mexiquenses.

En un momento donde las universidades buscan fortalecer su vínculo con la sociedad, la Etnococina UAEMéx se presenta como un ejemplo de cómo el conocimiento académico puede transformarse en acciones concretas que benefician tanto a la comunidad universitaria como al patrimonio cultural del país.

Finalmente, las académicas hicieron un llamado a estudiantes, docentes y público en general para visitar la cafetería de la Facultad de Antropología y apoyar esta iniciativa que combina tradición, salud y cultura.