El alcalde de Álvaro Obregón, Javier López Casarín, quedó envuelto en una nueva polémica luego de protagonizar un incidente durante la llegada de la selección nacional de Uzbekistán al hotel donde se hospeda en la Ciudad de México, en el marco de las actividades relacionadas con el Mundial.
De acuerdo con versiones de testigos presentes en el lugar, el edil morenista intentó ingresar a las instalaciones acompañado por más de una veintena de personas, pese a que se encontraba en marcha un operativo de seguridad coordinado por elementos de la Guardia Nacional para garantizar el arribo seguro de la delegación deportiva.
La situación generó momentos de tensión cuando personal responsable del dispositivo de seguridad le impidió el acceso al área restringida. Según los reportes, lejos de colaborar con los protocolos establecidos, López Casarín reaccionó de manera confrontativa, presuntamente increpando a la responsable del operativo e intentando intimidarla al tomarle fotografías con su teléfono celular mientras se desarrollaban las labores de resguardo.
El altercado provocó desorden en uno de los momentos más sensibles del operativo, justo cuando los integrantes de la selección uzbeka descendían de su transporte para ingresar al hotel. Testigos señalaron que la escena estuvo marcada por empujones, gritos y confusión, situación que sorprendió tanto a los jugadores como a integrantes de la comitiva internacional.
La controversia ha generado cuestionamientos sobre la conducta del alcalde de Álvaro Obregón, quien, según las críticas, habría privilegiado su protagonismo personal por encima de los protocolos de seguridad diseñados para proteger a una representación extranjera. El hecho resulta especialmente delicado considerando la relevancia internacional de los eventos deportivos que actualmente se desarrollan en el país y la responsabilidad institucional que implica garantizar condiciones adecuadas para las delegaciones visitantes.
Tras el incidente, López Casarín difundió contenidos en redes sociales en los que presume haber dado la bienvenida a los futbolistas, lo que ha sido interpretado por algunos sectores como un intento de capitalizar políticamente una situación que terminó generando conflictos con las fuerzas de seguridad encargadas del operativo.
El episodio también abrió interrogantes sobre el trato recibido por los elementos de la Guardia Nacional que participaron en el resguardo y sobre las versiones de testigos que aseguran que el alcalde habría presumido una supuesta cercanía con altos funcionarios federales para justificar sus exigencias durante el incidente.
Mientras tanto, la actuación del edil continúa generando críticas entre quienes consideran que un servidor público debe contribuir al cumplimiento de los protocolos de seguridad y no convertirse en un factor de riesgo o confrontación durante eventos de carácter internacional que colocan a México bajo la atención de la comunidad deportiva mundial.

