México enfrenta uno de los mayores desafíos laborales de la próxima década ante el acelerado avance de la automatización y la inteligencia artificial, ya que el 59 por ciento de las horas de trabajo que actualmente realizan los trabajadores mexicanos podría ser automatizado con tecnologías que ya existen, de acuerdo con un estudio elaborado por el McKinsey Global Institute. El análisis ubica al país por encima del promedio de América Latina, estimado en 57 por ciento, y lo posiciona como la economía con el mayor potencial para aprovechar este proceso de transformación tecnológica.
El informe estima que la adopción de herramientas de inteligencia artificial, automatización y robótica podría generar un impacto económico de hasta 204 mil millones de dólares anuales hacia 2030, impulsado principalmente por la industria manufacturera, uno de los sectores estratégicos de la economía mexicana y uno de los principales beneficiarios del fenómeno de relocalización de empresas o nearshoring.
A nivel regional, el estudio señala que 39 por ciento de las horas laborales podrían ser desempeñadas por agentes digitales, mientras que 18 por ciento serían realizadas mediante robots, modificando significativamente la forma en que operan industrias, empresas y centros de producción. No obstante, McKinsey advierte que América Latina enfrenta un reto adicional, ya que una parte importante de su fuerza laboral se concentra en actividades físicas, lo que exige mayores inversiones en infraestructura, tecnología y modernización para acelerar la adopción de estos sistemas, en comparación con economías como Estados Unidos o Europa.
El análisis subraya que el avance de la automatización no necesariamente implicará una reducción masiva del empleo, pero sí demandará una profunda reconversión laboral. En ese sentido, destaca la necesidad de fortalecer la capacitación y actualización de competencias de los trabajadores para facilitar su adaptación a nuevas funciones vinculadas con la tecnología, la operación de sistemas inteligentes y la economía digital, evitando que la transformación tecnológica amplíe las brechas laborales y de productividad en el país.

