El senador del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), Carlos Humberto Suárez Flores, presentó un Punto de Acuerdo para exhortar a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) a implementar una Estrategia Nacional para la Gestión Integral de los Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE), con el propósito de fortalecer las acciones de prevención, recolección, reciclaje y disposición final de estos desechos, considerados actualmente uno de los mayores desafíos ambientales y de salud pública a nivel mundial.

El legislador advirtió que el acelerado crecimiento en el consumo de teléfonos celulares, computadoras, tabletas, televisores, electrodomésticos, baterías, equipos médicos y una amplia gama de dispositivos electrónicos ha provocado un incremento sostenido en la generación de residuos de manejo especial, mientras que la infraestructura disponible en México para su acopio, separación, reciclaje y aprovechamiento continúa siendo insuficiente para responder a la magnitud del problema.

Suárez Flores explicó que, aunque estos equipos contienen materiales de alto valor comercial como cobre, aluminio, acero, oro, plata y plásticos técnicos que pueden reincorporarse a los procesos productivos mediante esquemas de economía circular, también albergan sustancias altamente peligrosas como plomo, mercurio, cadmio, cromo hexavalente y retardantes de flama bromados. Cuando estos materiales no reciben un tratamiento adecuado, dijo, terminan contaminando el suelo, los cuerpos de agua y el aire, con consecuencias que pueden extenderse durante décadas.

En ese sentido, recordó que su propuesta, inscrita en la Gaceta Parlamentaria el pasado 22 de julio y turnada a la Segunda Comisión de la Comisión Permanente, plantea la creación de una estrategia nacional orientada a fortalecer las políticas de prevención, almacenamiento, valorización, reciclaje y disposición final ambientalmente responsable de los residuos electrónicos, bajo los principios de economía circular, responsabilidad compartida y desarrollo sostenible.

El senador señaló que una parte importante de los aparatos electrónicos que concluyen su vida útil permanece almacenada en los hogares, se mezcla con los residuos sólidos urbanos o termina en cadenas informales de reciclaje que operan sin controles ambientales ni medidas de seguridad, situación que incrementa el riesgo de contaminación y expone a trabajadores y comunidades enteras a sustancias tóxicas.

Asimismo, destacó que los residuos electrónicos representan uno de los problemas ambientales de mayor crecimiento en el mundo debido a la rápida obsolescencia tecnológica y al constante reemplazo de dispositivos electrónicos por modelos más recientes. Esta tendencia, explicó, obliga a los gobiernos a fortalecer sus políticas de gestión integral para evitar que millones de toneladas de desechos terminen en tiraderos clandestinos o rellenos sanitarios sin tratamiento especializado.

De acuerdo con estimaciones de organismos internacionales, el volumen mundial de residuos electrónicos supera actualmente las 60 millones de toneladas anuales, mientras que solo una fracción se recicla mediante procesos formales. América Latina enfrenta importantes rezagos en infraestructura para el tratamiento de estos materiales, situación que ha llevado a diversos países a fortalecer sus programas de recuperación, reciclaje y aprovechamiento de componentes reutilizables.

En México, la gestión de estos residuos se encuentra regulada principalmente por la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos, así como por la Norma Oficial Mexicana NOM-161-SEMARNAT-2011, que establece los criterios para clasificar los residuos de manejo especial y define los planes de manejo que deben aplicar fabricantes, distribuidores y generadores. Sin embargo, el senador consideró que aún existen diferencias importantes entre las entidades federativas en cuanto a infraestructura, capacidad institucional y supervisión del cumplimiento de estas disposiciones.

Suárez Flores advirtió que la exposición continua a metales pesados y otros compuestos tóxicos presentes en los residuos electrónicos puede provocar alteraciones neurológicas, enfermedades respiratorias, afectaciones reproductivas, problemas en el desarrollo infantil y otros padecimientos que representan un riesgo permanente para la salud pública, especialmente cuando estos materiales son manipulados sin las medidas adecuadas o quemados para recuperar metales de forma artesanal.

El legislador subrayó que la recuperación de materiales como cobre, aluminio, oro y plásticos especializados no solo disminuye la extracción de recursos naturales y reduce las emisiones asociadas a la minería, sino que constituye uno de los pilares de la economía circular, al reincorporar materias primas a los procesos industriales y disminuir la generación de nuevos residuos.

No obstante, reconoció que persisten importantes desafíos para lograr una aplicación homogénea del marco jurídico en todo el territorio nacional, debido a las diferencias en la infraestructura disponible para el acopio y reciclaje, la limitada capacidad de supervisión de algunas autoridades ambientales y la desigual participación del sector privado en los esquemas de recuperación y valorización de materiales.

Por ello, el senador propuso consolidar mecanismos permanentes de coordinación entre el Gobierno Federal y las entidades federativas; fortalecer el cumplimiento efectivo de los planes de manejo previstos en la NOM-161-SEMARNAT-2011; ampliar la infraestructura destinada al acopio, reciclaje y aprovechamiento de residuos electrónicos; reforzar la educación ambiental de la población y promover esquemas de responsabilidad extendida del productor, a fin de que fabricantes e importadores participen activamente en la recuperación y disposición adecuada de los equipos que introducen al mercado.

Finalmente, Carlos Humberto Suárez sostuvo que atender de manera integral el problema de los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos permitirá reducir la contaminación ambiental, proteger la salud de la población, aprovechar materiales estratégicos para la industria y avanzar hacia un modelo de desarrollo sostenible que responda a los retos ambientales del siglo XXI.