El arte como espacio de resistencia, memoria y reconstrucción fue el punto de encuentro en el conversatorio “Cortar, resistir y habitar”, organizado por la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), a través del Museo Universitario “Leopoldo Flores” (MULF), con la participación de integrantes del colectivo Ellas Cortan.
El encuentro permitió reflexionar sobre el collage como una práctica artística que va más allá de la composición de imágenes. Para las participantes, cortar, seleccionar, intervenir y unir fragmentos representa también una forma de cuestionar narrativas establecidas, recuperar experiencias y construir nuevas maneras de mirar y habitar el mundo.
La conversación se desarrolló en torno a la exposición “Todo lo que no se nombra arde. Cartografías para perdernos juntas”, propuesta que reúne distintas aproximaciones al collage y a las experiencias de mujeres desde perspectivas vinculadas con la memoria, los cuidados, las violencias, los silencios familiares y la resignificación de prácticas tradicionalmente asociadas con el ámbito doméstico y femenino.
Durante el diálogo, Daniela Triza, integrante de Ellas Cortan, explicó que el colectivo nació de la necesidad de generar espacios en los que las mujeres artistas pudieran mostrar su trabajo, compartir procesos creativos y establecer vínculos. En ese recorrido, el collage adquirió un papel central como herramienta para experimentar y transformar.
La artista señaló que crear mediante esta técnica implica aceptar que el resultado puede alejarse de la idea original. Seleccionar una imagen, eliminar un elemento o modificar una composición son decisiones que forman parte del proceso creativo y que, al mismo tiempo, permiten construir nuevos significados. De esta manera, editar y quitar también se convierten en formas de creación.
Por su parte, María Fernanda Wray profundizó en el concepto de “cortar para resistir y habitar”. Desde su perspectiva, colocar imágenes en contextos distintos permite intervenirlas y transformar las historias que originalmente representan. Su producción artística incorpora reflexiones sobre las estructuras de silencio dentro de las familias, el trabajo de cuidados, los mandatos patriarcales y las violencias que atraviesan las experiencias de las mujeres.
Wray también ha recurrido al collage tridimensional, combinando investigación, experimentación y trabajo artesanal para cuestionar determinadas formas de representación y confrontar estructuras de hegemonía. En este sentido, la práctica artística se convierte en una herramienta para mirar aquello que suele permanecer oculto o que ha sido representado desde perspectivas limitadas.
Alejandra Osorio compartió, en tanto, que su acercamiento al collage estuvo relacionado con su interés por la poesía y con la posibilidad de comunicar mediante imágenes aquello que no siempre puede expresarse con palabras. Su proceso creativo se nutre de archivos familiares y de objetos cotidianos como billetes, recibos, etiquetas, fotografías y telas, materiales que adquieren una nueva vida al integrarse en una composición.
Para la artista, coleccionar es también una parte fundamental de la creación. Mercados, archivos personales y objetos aparentemente comunes se convierten en fuentes de inspiración y materia prima para construir imágenes capaces de narrar nuevas historias. Sus composiciones parten de tres elementos esenciales: un personaje, un entorno y una situación.
Otro de los temas abordados fue la incorporación del bordado a las obras contemporáneas. Una práctica históricamente vinculada con el trabajo doméstico y femenino puede ser resignificada desde el arte para convertirse en un recurso de expresión, cuestionamiento y resistencia. Así, labores tradicionalmente consideradas menores adquieren nuevos sentidos al incorporarse a propuestas artísticas que interrogan las relaciones sociales y culturales.
La conversación fue moderada por María Fernanda Valdés Figueroa, directora general de Comunicación Social Universitaria de la UAEMéx, quien destacó la capacidad de las imágenes creadas por mujeres para transformar narrativas y ocupar espacios desde perspectivas diversas.
Valdés Figueroa subrayó que el collage permite comprender cómo fragmentos aparentemente aislados pueden encontrarse, adquirir otros significados y dar origen a historias diferentes. También destacó la dimensión colectiva del arte hecho por mujeres, al considerar que la creación puede contribuir a establecer redes, generar espacios compartidos y fortalecer la presencia femenina en distintos ámbitos.
En el encuentro también estuvieron presentes Cynthia Ortega Salgado, titular de la Secretaría de Identidad y Cultura, y María Guillermina Martínez Rocha, directora de Museos y Galerías, además de estudiantes de la Escuela de Artes Escénicas y de la Facultad de Artes, quienes participaron en el intercambio de ideas sobre las prácticas artísticas contemporáneas realizadas por mujeres.
Con este conversatorio, el Museo Universitario “Leopoldo Flores” consolidó un espacio de diálogo alrededor del trabajo de Ellas Cortan y de los procesos que dan forma a su producción. La reflexión puso en el centro la capacidad del arte para recuperar aquello que ha sido fragmentado, silenciado o excluido de las representaciones convencionales.

