Culiacán, Sinaloa.— Graciela Domínguez Nava asumió este martes la gubernatura interina de Sinaloa, en medio de una de las mayores crisis políticas, de seguridad y de confianza institucional que ha enfrentado el estado en los últimos años. Ante el Congreso local, la nueva mandataria reconoció la dimensión del desafío y advirtió que su administración tendrá que demostrar con trabajo, honestidad, cercanía, transparencia y resultados que es posible recuperar la confianza de los sinaloenses.
El Congreso de Sinaloa la designó con 31 votos a favor y seis en contra para concluir el periodo constitucional que termina el 31 de octubre de 2027. Su llegada al Ejecutivo estatal ocurre después de que Rubén Rocha Moya solicitara nuevamente licencia, apenas unas horas después de haber intentado reincorporarse al cargo, en un episodio que profundizó la incertidumbre política y obligó al oficialismo a tomar distancia de su regreso.
Domínguez Nava asumió el gobierno con el compromiso de colocar la paz y la seguridad como prioridades inmediatas. Señaló que Sinaloa necesita certeza, instituciones fuertes y un gobierno presente, pero también una sociedad capaz de recuperar la tranquilidad y la confianza en sus autoridades.
La nueva gobernadora planteó que la pacificación no puede limitarse a un discurso de seguridad, sino que debe acompañarse de justicia social y atención directa a quienes han padecido las consecuencias de la violencia. Entre las prioridades de su administración ubicó a las víctimas, madres buscadoras, personas desaparecidas y desplazadas, así como a las comunidades afectadas por la inseguridad.
También adelantó que buscará atender las consecuencias económicas de la crisis, particularmente entre productores agrícolas, ganaderos, pescadores, empresarios y trabajadores que han enfrentado afectaciones por la violencia. Su administración deberá, además, establecer coordinación con los tres órdenes de gobierno para fortalecer las acciones de seguridad y reconstruir las condiciones que permitan la recuperación económica.
Domínguez Nava reconoció que la confianza no se decreta y que su gobierno tendrá que ganársela todos los días mediante resultados concretos. Para ello, ofreció mantener diálogo con los distintos sectores sociales y productivos, revisar lo que funciona y realizar los cambios necesarios donde existan deficiencias.
Su llegada al gobierno ocurre, sin embargo, bajo un fuerte escrutinio político. La oposición cuestiona que Domínguez Nava haya formado parte de la administración de Rocha Moya como secretaria de Educación y advierte que el relevo podría representar continuidad del grupo político que gobernó Sinaloa durante los últimos años. El nuevo gobierno tendrá que enfrentar ese cuestionamiento con decisiones y resultados, particularmente en materia de seguridad, transparencia y reconstrucción institucional.
El reto es mayúsculo: Sinaloa no sólo necesita un cambio de titular en el Ejecutivo, sino recuperar la credibilidad de sus instituciones y ofrecer respuestas a una sociedad golpeada por la violencia y la incertidumbre. En ese escenario, Graciela Domínguez inicia un gobierno interino con poco más de un año de gestión efectiva por delante y con la responsabilidad de demostrar, con hechos, que su administración puede marcar una diferencia. (sinaloa.gob.mx)

