El coordinador del grupo parlamentario del PRI en el Senado, Manuel Añorve Baños, lanzó una dura crítica contra los gobiernos de Morena por la situación de seguridad que enfrenta Tabasco y sostuvo que la presencia de grupos criminales en la entidad evidencia, desde su perspectiva, un deterioro de la capacidad del Estado para contener a las organizaciones delictivas.

A través de su cuenta de X, el senador guerrerense afirmó que en Tabasco los grupos criminales “ya no se esconden”, sino que aparecen públicamente armados, difunden videos y anuncian sus disputas por el control territorial. Añorve calificó esta situación como una muestra de “total impunidad” y cuestionó las cifras y el discurso oficial sobre seguridad.

Los señalamientos del priista se producen en un contexto de violencia y confrontación entre organizaciones criminales en Tabasco. La entidad ha enfrentado en los últimos años una escalada de homicidios, extorsiones, bloqueos y otros hechos vinculados con disputas territoriales; análisis sobre la violencia en el estado han señalado, entre otros factores, la expansión de grupos criminales, el robo de combustible y la posición estratégica de Tabasco como zona fronteriza con Guatemala.

La situación también ha derivado en cambios dentro de las instituciones de seguridad estatales. En 2026, el gobierno de Javier May ha realizado ajustes en la Secretaría de Seguridad, mientras las autoridades han atribuido parte de la violencia a enfrentamientos entre grupos delictivos y mantienen operativos para contenerlos.

Añorve centró particularmente sus críticas en el periodo de gobierno de Andrés Manuel López Obrador y responsabilizó políticamente a la administración de Morena de haber permitido, a su juicio, el crecimiento de las estructuras criminales. El senador retomó la expresión “abrazos, no balazos”, utilizada para sintetizar la estrategia de seguridad de López Obrador, para sostener que la falta de una política de confrontación directa con las organizaciones delictivas habría contribuido al escenario actual.

El señalamiento adquiere una dimensión política adicional por los antecedentes de seguridad en Tabasco. La entidad ha sido escenario de investigaciones y acusaciones relacionadas con presuntos vínculos entre funcionarios y organizaciones criminales. Uno de los casos más relevantes es el de Hernán Bermúdez Requena, quien fue secretario de Seguridad y Protección Ciudadana de Tabasco durante el gobierno de Adán Augusto López Hernández y posteriormente fue señalado por autoridades como presunto integrante o dirigente de una organización criminal; su caso permanece sujeto a proceso judicial.

En este escenario, el coordinador de los senadores priistas sostuvo que mientras Morena asegura que la situación está bajo control y presenta cifras favorables, las propias manifestaciones públicas de los grupos criminales mostrarían una realidad distinta en territorio tabasqueño.

La crítica de Añorve se suma así al debate político nacional sobre la estrategia de seguridad y la capacidad de los gobiernos federal y estatales para recuperar territorios disputados por organizaciones criminales. El senador priista utilizó la situación de Tabasco para cuestionar directamente a Morena y exigir una revisión de la política de seguridad, al considerar que la exhibición pública de grupos armados constituye una señal de la dimensión que ha alcanzado el problema.