La senadora y presidenta del Comité Directivo Estatal del PRI en el Estado de México, Cristina Ruiz Sandoval, calificó como “indignante” y “grotesco” el reporte sobre el hallazgo de alrededor de mil 600 dientes de leche durante trabajos de búsqueda realizados en Zacapu, Michoacán, y exigió a las autoridades esclarecer de inmediato el origen de las piezas y determinar si corresponden a menores desaparecidos.

A través de su cuenta de X, la legisladora planteó una serie de preguntas que, dijo, no pueden quedar sin respuesta: ¿de quién eran esos dientes?, ¿qué ocurrió en el lugar?, ¿dónde están las investigaciones y los peritajes? Ruiz subrayó que detrás de cada resto podría existir una familia que lleva años buscando a uno de sus integrantes y que merece conocer la verdad.

El reporte fue difundido por integrantes del colectivo Buscando Cuerpos en Todo México, quienes señalaron que las labores de búsqueda en la zona comenzaron desde 2021 y que, con el paso del tiempo, habrían recuperado alrededor de mil 600 piezas dentales que identifican como dientes de leche. La versión también refiere la localización de otros restos óseos y la posibilidad de que el sitio hubiera sido utilizado para la incineración clandestina de cuerpos. Sin embargo, la cantidad, el origen, la identidad y la naturaleza de las piezas requieren confirmación mediante peritajes oficiales.

El caso adquirió una nueva dimensión después de que la Fiscalía General del Estado de Michoacán señalara que no cuenta con registro oficial de un hallazgo de esas características y que tampoco tendría antecedente de una denuncia, puesta a disposición o solicitud de intervención pericial relacionada con las piezas dentales atribuidas a menores. La FGE también señaló que mantiene coordinación con la Fiscalía General de la República.

Precisamente por esa discrepancia, Cristina Ruiz demandó que las autoridades no se limiten a señalar que “no tienen registro”, sino que expliquen qué ocurrió, revisen los antecedentes de las búsquedas realizadas y determinen qué evidencia existe y cuál puede ser sometida a análisis forense. La diferencia entre el testimonio de las buscadoras y la postura oficial hace indispensable una explicación documentada y transparente.

La senadora priista puso el acento en la situación de las madres buscadoras, quienes, ante la ausencia de respuestas sobre sus familiares, recorren terrenos, excavan, criban la tierra y recuperan con sus propias manos indicios que pueden resultar fundamentales para una investigación. “El silencio, la indiferencia y la ineficiencia de las autoridades son inaceptables”, sostuvo.

El caso vuelve a colocar en el centro del debate la crisis de personas desaparecidas y la necesidad de que cualquier evidencia localizada durante labores de búsqueda sea preservada, registrada y sometida a los procedimientos periciales correspondientes. Más allá de las versiones que circulan sobre Zacapu, lo que permanece pendiente es establecer con evidencia científica qué fueron exactamente las piezas encontradas, a quién pudieron pertenecer y qué sucedió en el sitio.

Para Cristina Ruiz, la dimensión humana del caso obliga a que las autoridades actúen con seriedad y celeridad. Porque si detrás de esos restos existe siquiera la posibilidad de que haya víctimas de desaparición, cada pieza representa una pregunta de una familia y cada pregunta que queda sin respuesta prolonga una historia de incertidumbre y dolor.