Con guitarras, mandolinas, voces y capas que se mueven al ritmo de la música, la Estudiantina de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) sumó dos reconocimientos a su trayectoria al participar en el XIV Festival Internacional de Tunas y Estudiantinas, realizado en San Luis Potosí.

La agrupación universitaria obtuvo el primer lugar en la categoría Baile de Capa y el tercer sitio en Pasacalles, resultados que reflejan meses de preparación y el trabajo colectivo de estudiantes y egresados que han encontrado en la música una forma de convivencia, aprendizaje y representación de la institución.

Fundada en 2014, la Estudiantina está integrada actualmente por 12 integrantes, entre estudiantes de distintas carreras y egresados de la Facultad de Ingeniería. Aunque el grupo tiene como punto de encuentro la música, su actividad también representa un esfuerzo por conservar y transmitir una tradición universitaria que ha atravesado generaciones y fronteras.

Eduardo Numael Cruz Herrera, uno de los fundadores y actual coordinador de Relaciones Públicas de la agrupación, conocido como “Tío Cosa”, explicó que el origen de las estudiantinas se encuentra en una tradición universitaria española con antecedentes que se remontan a la Edad Media y que posteriormente llegó a México, donde adquirió características propias.

“La Estudiantina es un grupo de estudiantes que se reúnen para hacer música. Surgió entre universitarios en España durante la Edad Media. Y de ahí a la conquista, trajeron esta bella tradición a México y se adoptó en forma de lo que es la Estudiantina Mexicana”, explicó.

La tradición no se limita a la interpretación musical. La indumentaria ocupa un lugar importante dentro de la identidad de la agrupación, pues las capas, listones y demás elementos que portan sus integrantes forman parte de un sistema de símbolos relacionado con su participación y aprendizaje dentro de la tunería.

Karla Dennise Cruz Medina, jefa de Tuna, conocida como “K-nelita”, señaló que los listones colocados en las capas están vinculados con las rondas y los romances de los tunos. Con el paso del tiempo, estos elementos también pueden obtenerse como reconocimiento durante presentaciones y encuentros.

Detrás de los resultados obtenidos en San Luis Potosí hubo un proceso de preparación que se extendió durante todo el año. La agrupación ya había tenido la oportunidad de presentarse en el festival anterior, aunque en aquella ocasión no participó en las competencias. Para la edición de 2026, los organizadores la invitaron a concursar, por lo que sus integrantes comenzaron a trabajar en un repertorio y una propuesta escénica específicamente orientados a las categorías participantes.

“Tuvimos la oportunidad de presentarnos el año pasado, pero no concursamos. Este año los organizadores nos invitaron a concursar y estuvimos preparándonos durante todo el año, montando las canciones, cómo nos íbamos a presentar ante el público y practicando la seguridad en el escenario”, relató Cruz Medina.

En Baile de Capa, los integrantes deben ejecutar movimientos, giros y evoluciones coordinadas mientras manipulan una de las prendas más representativas de la tradición. La precisión de los movimientos, la sincronización y la presencia escénica forman parte de una disciplina que requiere práctica constante.

El Pasacalles, por su parte, combina música, canto y desplazamiento. Los integrantes deben mantener la continuidad de la interpretación mientras recorren distintos espacios, cambian de formación e intercambian posiciones, lo que demanda coordinación entre los músicos y quienes participan en la parte escénica.

Sin embargo, para la Estudiantina de Ingeniería los reconocimientos obtenidos en San Luis Potosí representan sólo una parte de su trayectoria. Desde su fundación, la agrupación ha llevado su música a diferentes entidades del país, entre ellas Puebla, Hidalgo, Querétaro, Guanajuato, Tlaxcala y Michoacán, además del propio San Luis Potosí.

Su actividad también ha trascendido las fronteras mexicanas. La agrupación realizó una gira por Colombia, donde tuvo presentaciones en ciudades y localidades como Facatativá, Gachetá, Cajicá, Cartagena y Bogotá.

Cada viaje y presentación se convierte también en una oportunidad para fortalecer los vínculos entre sus integrantes y conocer otros espacios donde la tradición de las tunas y estudiantinas mantiene presencia.

Otro de los objetivos de la agrupación es garantizar su continuidad mediante la incorporación de nuevas generaciones. Para formar parte de ella no es indispensable contar con experiencia musical previa. Los integrantes con mayor experiencia acompañan a quienes desean aprender a tocar un instrumento, mejorar sus habilidades vocales y familiarizarse con las prácticas propias de la estudiantina.

De esta manera, la agrupación funciona también como un espacio de formación fuera de las aulas. El aprendizaje musical se combina con la disciplina de los ensayos, la convivencia entre estudiantes y egresados y la responsabilidad de representar a una institución universitaria en distintos escenarios.

A 12 años de su fundación, la Estudiantina de la Facultad de Ingeniería mantiene vigente una tradición que encontró en la UAEMéx un espacio para desarrollarse y transmitirse entre generaciones. Los reconocimientos obtenidos en el XIV Festival Internacional de Tunas y Estudiantinas se suman así a una trayectoria construida entre ensayos, viajes y presentaciones, pero también al propósito de conservar una expresión cultural universitaria.

Entre capas que dibujan figuras sobre el escenario, instrumentos de cuerda y voces que acompañan cada recorrido, sus integrantes continúan llevando la música universitaria a nuevos públicos. En San Luis Potosí, ese esfuerzo se tradujo en dos reconocimientos; para la agrupación, representa además la oportunidad de mantener viva una tradición que combina música, aprendizaje, convivencia y orgullo por la comunidad universitaria.