Las largas caminatas para recolectar leña, la exposición cotidiana al humo de los fogones y las dificultades para acceder a los servicios de salud son parte de las desigualdades que enfrentan las mujeres rurales e indígenas en el Estado de México. Ante esta realidad, la rectora de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), Martha Patricia Zarza Delgado, destacó la necesidad de colocar la salud y el bienestar de este sector de la población entre las prioridades de la agenda de Derechos Humanos.
Durante la conferencia “Mujeres rurales. Vida cotidiana y sostenimiento de las comunidades. El caso de los fogones de leña en zonas rurales del Estado de México”, la rectora expuso los resultados y avances de una investigación que busca mejorar las condiciones de vida de las mujeres mediante el diseño de estufas de leña más eficientes, adaptadas a sus necesidades y prácticas cotidianas.
La actividad formó parte de la Jornada “Mujeres rurales y comunidades que alimentan”, realizada en el auditorio del Hospital Veterinario de Grandes Especies, en el campus El Cerrillo de la UAEMéx, en el marco del Día Internacional de las Mujeres Rurales y el Día Mundial de la Alimentación.
El encuentro reunió a representantes universitarios y participantes vinculados con las comunidades rurales para reflexionar sobre las aportaciones de las mujeres a la vida comunitaria, así como sobre los obstáculos que enfrentan en el desempeño de sus actividades domésticas, productivas y de cuidado.
Fogones de leña: una problemática de salud y desigualdad
La investigación presentada por Zarza Delgado, desarrollada en colaboración con la Universidad de Cranfield, en Reino Unido, parte de una realidad que forma parte de la vida cotidiana de numerosas comunidades: el uso de fogones de leña para preparar alimentos.
A través de un estudio etnográfico realizado en comunidades rurales, entre ellas Jaltepec, en el municipio de San José del Rincón, el equipo investigador identificó que algunas mujeres deben caminar entre una y dos horas para recolectar la leña que utilizan en sus hogares.
Esta actividad implica un considerable esfuerzo físico y una inversión de tiempo que se suma a otras responsabilidades, como conseguir agua, cocinar y atender las necesidades de sus familias. Además, el traslado de cargas puede incrementar el riesgo de lesiones musculoesqueléticas, mientras que la exposición prolongada al humo y a las partículas producidas durante la combustión puede afectar las vías respiratorias y los ojos.
Las consecuencias no se limitan a la salud física. El tiempo destinado a estas labores también puede reducir las oportunidades de las mujeres para estudiar, incorporarse a actividades remuneradas o dedicar tiempo a su propio bienestar.
De acuerdo con el enfoque expuesto durante la conferencia, estas dificultades deben analizarse en relación con las condiciones socioeconómicas y culturales de las comunidades, así como con la distribución desigual del trabajo doméstico y de cuidados entre mujeres y hombres.
Desde esta perspectiva, mejorar las condiciones de preparación de alimentos representa una oportunidad para atender una problemática que involucra la salud, el acceso a recursos y la igualdad de género.
Tecnología diseñada a partir de las necesidades de las comunidades
Como parte del proyecto, se diseñaron y evaluaron prototipos de estufas que buscan aprovechar mejor el calor, reducir el consumo de leña y disminuir las emisiones contaminantes. Las propuestas también incorporan mejoras ergonómicas para facilitar su utilización en las actividades cotidianas.
Uno de los elementos centrales de la investigación es la participación de las propias mujeres rurales en el proceso de diseño. Mediante observaciones, entrevistas, historias de vida y el acompañamiento de sus actividades diarias, el equipo identificó necesidades y prácticas que deben considerarse antes de desarrollar alternativas tecnológicas.
Este acercamiento permitió reconocer que una solución no puede limitarse a cumplir con criterios técnicos de eficiencia, sino que también debe responder a las costumbres, los conocimientos y las preferencias de quienes la utilizarán.
Un ejemplo es la preparación de alimentos y el valor cultural que tienen determinadas prácticas culinarias. Durante el estudio, algunas participantes señalaron que los alimentos preparados con fuentes de energía alternativas pueden tener un sabor diferente, una observación que evidencia la importancia de considerar la experiencia de las usuarias en el desarrollo de nuevas tecnologías.
Entre las características incorporadas a los prototipos se encuentran una superficie de trabajo, una altura adecuada para facilitar su uso y un comal con cierre hermético. Estos elementos fueron planteados a partir de las necesidades expresadas por las mujeres participantes.
El proyecto continúa en desarrollo y busca demostrar que la investigación universitaria puede contribuir a resolver problemas concretos cuando se construye en colaboración con las comunidades.
Para Zarza Delgado, esta experiencia pone de relieve la importancia de escuchar a las mujeres rurales y desarrollar soluciones conjuntamente, en lugar de introducir alternativas ajenas a sus formas de vida. El propósito es que los avances tecnológicos sean funcionales, culturalmente pertinentes y capaces de responder a las condiciones reales de cada localidad.
Las mujeres rurales, fundamentales para la soberanía alimentaria
Durante la jornada, la secretaria de Igualdad Sustantiva y Cuidados de la UAEMéx, Norma Baca Tavira, destacó que las contribuciones de las mujeres rurales van mucho más allá de la producción agrícola. Su trabajo comprende una amplia red de actividades relacionadas con la alimentación, los cuidados, la conservación de los recursos naturales y la transmisión de conocimientos tradicionales.
Baca Tavira señaló la importancia de reconocer las condiciones en las que las mujeres realizan estas labores, así como las oportunidades que tienen para acceder a recursos y participar en las decisiones económicas y sociales de sus comunidades.
Asimismo, subrayó que las comunidades rurales e indígenas desempeñan un papel fundamental en la conservación de semillas, la protección de la biodiversidad y el sostenimiento de la soberanía alimentaria. A través de sus conocimientos y prácticas, contribuyen a transmitir saberes entre generaciones y a preservar formas de producción vinculadas con la identidad cultural de sus territorios.
En este contexto, destacó la necesidad de fortalecer la investigación universitaria y el trabajo comunitario mediante espacios de diálogo que permitan conocer las necesidades, aspiraciones y propuestas de las propias mujeres rurales.
El objetivo, señaló, debe ser contribuir a una vida digna y al bienestar colectivo, reconociendo a las mujeres como participantes activas en el desarrollo de sus comunidades y no únicamente como responsables de las labores domésticas y de cuidado.
Universidad y comunidades, una colaboración necesaria
En la actividad también participaron el director del Instituto de Ciencias Agropecuarias y Rurales de la UAEMéx, William Gómez Demetrio, y la artesana de la comunidad mazahua de Santa María Canchesdá, en Temascalcingo, Guillermina González García.
Por su parte, el director de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UAEMéx, Desiderio Rodríguez Velázquez, reconoció que las mujeres rurales son parte esencial de la historia, la identidad y la vida cotidiana de numerosas comunidades.
Su participación en la producción de alimentos, el cuidado de la tierra y los animales, así como en la preservación de costumbres y conocimientos tradicionales, constituye una aportación relevante para el desarrollo del campo mexicano.
Rodríguez Velázquez también destacó la relación de la medicina veterinaria y la zootecnia con el medio rural, la salud y el bienestar animal, la seguridad alimentaria y el aprovechamiento responsable de los recursos naturales, ámbitos en los que las mujeres desempeñan funciones fundamentales.
La jornada permitió vincular estas reflexiones con los retos que enfrenta la investigación aplicada para responder a las necesidades de las comunidades, particularmente en materia de salud, alimentación y bienestar.
La salud rural como parte de los Derechos Humanos
La experiencia presentada por la rectora de la UAEMéx pone de manifiesto que las condiciones en las que las mujeres rurales preparan sus alimentos no son un asunto exclusivamente doméstico. El tiempo dedicado a recolectar combustible, los riesgos asociados con la exposición al humo y las dificultades para acceder a servicios de salud se relacionan con oportunidades educativas, laborales y de desarrollo personal.
Por ello, atender estas problemáticas requiere considerar tanto las alternativas tecnológicas como las condiciones sociales que determinan la distribución del trabajo y el acceso a los recursos.
El diseño de estufas más eficientes constituye una de las vías exploradas para reducir riesgos y facilitar las labores cotidianas, pero su aplicación debe acompañarse de procesos participativos que respeten los conocimientos y las decisiones de las comunidades.
A partir de las reflexiones compartidas durante la Jornada “Mujeres rurales y comunidades que alimentan”, la UAEMéx destacó la relevancia de fortalecer la investigación y la colaboración comunitaria para contribuir al bienestar de las mujeres rurales e indígenas.

