De acuerdo con la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), entre octubre de 2025 y septiembre de 2026, el 8.6 por ciento de los hogares en 91 áreas urbanas de México reportó algún tipo de violencia en el entorno familiar. Esta cifra representa una preocupación significativa, ya que indica que la violencia no solo proviene del exterior, sino que se encuentra presente en el núcleo familiar.
El Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi) realizó esta estimación a partir de una encuesta aplicada en 27 mil 300 viviendas, cuyos resultados fueron divulgados el 23 de octubre de 2026. La violencia familiar afecta a diversos grupos, incluyendo a menores de edad, ya que el 25.5 por ciento de los hogares reportaron que había niños entre las víctimas. En contraste, el 74.5 por ciento de los hogares no registró la edad de las víctimas o estas no eran menores.
En términos de población, el 7.9 por ciento de los adultos de 18 años y más reportó haber sido víctima de violencia por parte de alguien de su entorno familiar. Esta cifra varía entre géneros, siendo el 9.2 por ciento de las mujeres y el 6.3 por ciento de los hombres quienes reportaron haber sufrido algún tipo de violencia.
El Inegi define la violencia familiar como cualquier forma de agresión, que puede ir desde ofensas verbales hasta agresiones sexuales. La encuesta incluye preguntas sobre si la persona fue ofendida, humillada, amenazada con ser expulsada de su hogar, golpeada o agredida sexualmente.
Los resultados revelan que la forma más común de violencia no es la física, sino la verbal. Un 5 por ciento de los adultos encuestados indicó haber sido ofendido o humillado, con un 6.3 por ciento de mujeres y un 3.5 por ciento de hombres reportando este tipo de agresión. Las amenazas o expulsiones del hogar fueron reportadas por el 1.9 por ciento de los encuestados, mientras que los golpes o agresiones físicas afectaron al 1.7 por ciento, con cifras similares entre géneros.
Estos datos subrayan la necesidad de abordar la violencia familiar como un problema crítico en la sociedad mexicana, que requiere atención y acciones efectivas para su prevención y erradicación.

