Norberto de AquinoPor Norberto DE AQUINO

Pocos han puesto atención a la crisis que se vive en el IFE. Y menos son los que se preocupan por que esa crisis deja en claro que, discursos aparte, los partidos políticos todos, son capaces de destruir cualquier avance hacia la democracia real.

Como se sabe, el día 30 del presente, cuatro consejeros, entre ellos el presidente del Instituto, harán de concluir su encargo. Con ello, el IFE quedará con sólo cuatro consejeros, ya que el otro, Sergio García Ramírez renunció al cargo desde hace ya varios meses.

Por razones obvias, el puesto vacante debió llenarse inmediatamente. Pero PAN y PRD se negaron a ello, en espera de que al abrirse las nuevas posiciones originadas por el término de los mandatos, las cuotas partidistas serían mejores

De poco importó que se lanzaran exhortos a los legisladores. El PRI intentó sacar adelante el problema, pero panistas y perredistas simplemente se negaron a cumplir con sus obligaciones.
Ahora, si las cosas se miran con cuidado, lo que suceda con el IFE poco importa. El Instituto ha perdido ya, buena parte de su prestigio y de su imagen.

Es una pieza más, en un juego de intereses políticos. Y para quienes duden de lo anterior, bastaría con recordar que el PAN chantajea al gobierno con la exigencia de transformar al IFE en un órgano centralizado, a cambio del apoyo a la reforma energética. En otras palabras, la democracia es buena, sólo si queda al servicio de los intereses partidistas.

El problema por supuesto, es que el gobierno se deje chantajear. Pero ello también sirve para demostrar que lo que se tiene en juego, no es como se dice, el avance democrático, sino la consolidación de parcelas de poder.

De esta manera, un organismo que apareció en el horizonte político con grandes expectativas del país y que despertó envidias en algunas naciones, es hoy sólo una pálida sombra de lo que nunca fue realmente.

El IFE nació con la idea de la ciudadanización de los procesos electorales. Pero ello fue una mentira. La primera camada de consejeros tenía en común, su antipriísmo. Y prácticamente todos los que formaron esa camada, serían al paso del tiempo, figuras en los partidos políticos enemigos del PRI. Alguno de ellos, incluso, quiso ser candidato a la presidencia de la República por el PAN.

Pero las cosas han empeorado. El PAN especialmente, ha puesto en la mesa la exigencia de la transformación del IFE. Quiere dice, que los gobernadores no puedan controlar las elecciones a nivel local. Pero con esta actitud, lo que hace es, primero, colocar o querer hacerlo, al país en una posición que va contra los movimientos en todo el mundo, en donde la descentralización es el común denominador.

Después, pretende que se olvide que hasta el momento, los conflictos electorales se han originado por causas ajenas a sus argumentos. Y que el IFE con poca personalidad y una imagen que tiende a deslavarse, ha podido mantener los procesos en tiempo y forma.

Pero como el chantaje es lo primero y como el gobierno acepta esa situación, lo que tenemos a la mano es la evidente derrota de una institución que nació para fortalecer la democracia y que se pierde en la lucha de los intereses partidistas.

En tanto PAN y PRD quieren hacer valer la política de cuotas, temas como la redistritación, la aprobación de cambios en los documentos de algunos partidos, entre ello el PAN, y la situación de organizaciones que aspiran al registro tendrán que esperar turno.

Y ello se tiene que entender como el mensaje claro de los partidos a la sociedad: la democracia es buena, siempre que primero garantice los intereses de cada uno de ellos.