Caminando juntos


Ana LuciaShia Chic

 

Alguien me dijo hoy que somos lo que hacemos sentir, le di tantas vueltas a sus palabras, vueltas y más vueltas, y cuanto más lo hacía me daba cuenta que estaba buscando una manera de justificarme por las cosas que digo, pero más aún, por las que no digo.

Nunca le he dicho, por ejemplo, que valoro su amistad, que aprecio lo impecable que es con sus palabras y su manera tan consiente de dirigirse hacia mí, que me gusta observar como apoya genuinamente a las mujeres, que celebro que haya desechado por completo el sentimiento de superioridad que lamentablemente pueden llegar a tener algunos varones, que me agrada que no siente que camina atrás o adelante de las mujeres, sino que procura mantenerse a su lado. Y siendo él un varón que comprende e impulsa el empoderamiento de las mujeres, no puedo comprender cómo es que muchas veces nosotras mismas no nos la creemos. Gracias Alex por lo que aportas a mi vida, porque hasta cuando te quedas callado me dices algo.

Creo que las palabras no se las lleva el viento, en mi caso se quedan en mi corazón, y muchas veces papalotean en mi cabeza hasta que logro convertirlas en ideas sólidas y las materializo, eso sí, tengo un tipo de cedazo para no dejar pasar pensamientos chatarra que no edifican y no construyen. De verdad, no quiero sonar alarmista, pero debemos de ser sumamente cuidadosos de lo que decimos y lo que escuchamos, sobre todo a quien escuchamos, léelo doble: cuidadosos de lo que escuchamos.

Hace días, veía un video de la Dip. Ivonne Ortega y me impactó la convicción y seguridad con la que habla, de verdad que me transmite un espíritu de lucha, en el video hablaba de una situación de adversidad que había pasado en su infancia, describía de manera muy ilustrativa el cómo habían pasado las cosas, hasta indicaba donde estaban sentados cada quien en el momento de esa escena, donde siendo una niña le dijeron que tendría que dejar la escuela para dedicarse a ayudar a la familia con los gastos de la casa. Lo imaginé todo, hasta vi la cara de pena de su papá al tener que darle esa noticia, pero también pude visualizar una niña fuerte y valiente que en ese momento decidió que era lo que marcaría su destino y no acepto un no como opción, y así, hasta el día de hoy. Primero pensé, ¿Por qué no pude pensar yo así de niña? Y me conteste rapidísimo: es que yo no pasé por eso, pero sí pasé por inseguridades en mi juventud, sí me sentí mal muchas veces, sí sentí que no las podía, pero mi condición de mujer, de mujer valiente me impulsó, aunque no fue solo eso, siempre tienen mucho que ver las personas de las cuales estamos rodeados y a quienes decidimos darle oídos.

Como dice mi hermano Beto, debemos de usar palabras que “traigan algo”, piénsala dos veces cuando vayas a hacer un comentario de otra persona, si eso aporta, si en algo ayuda eso que vas decir, y si no tienes nada bueno que decir, mejor no digas nada, porque dicen por ahí que lo que hablamos de otras personas habla más de nosotros mismos que de ellos. Por eso les digo a ustedes mujeres: mujeres ustedes son fuertes, son valientes, y a ustedes hombres: ¡vamos de su lado!

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