Los niños pueden convertirse en vectores silenciosos de contagio de la COVID-19, debido a que son considerados como el grupo más resistente ante el virus que la ocasiona, indicó la académica del Centro Universitario Valle de Chalco de la Universidad Autónoma del Estado de México, Mónica Celis Guzmán.

La encargada del Centro de Enseñanza en Clínica en Enfermería de este espacio universitario explicó que las investigaciones refieren que los niños pueden no llegar a presentar síntomas de la enfermedad o tener muy leves, lo que los convierte en vectores de contagio silenciosos, ya que ineludiblemente están en contacto con adultos, incluidos aquellos considerados de riesgo.

“Los niños son los menos afectados y en caso de dar positivo tienen la capacidad de responder mejor, aunque no puede generalizarse, ya que va a depender mucho del sistema inmunológico o la presencia de una patología previa, pero de manera general, podríamos decir que los niños están a salvo”.

Celis Guzmán invitó a la población a resguardar a los niños en casa, fomentar en ellos el lavado constante de manos y seguir indicaciones como el cubrirse la boca al toser o estornudar.

“Más que tener miedo a un contagio en los niños, hay que tener precaución, pues ellos pueden ser portadores con cuadros menos graves, así que si un niño con la enfermedad convive con adultos mayores o una persona con el sistema inmunológico deprimido puede ocurrir una transmisión con consecuencias mayores”.

Mónica Celis Guzmán destacó que es necesario informar y explicar de manera detallada a los niños, de preescolar y primaria, la situación que vive el mundo ante la COVID-19, a partir de información fidedigna y veraz, con la finalidad de evitar en ellos el estrés o desinformación, ya que es un grupo de la población que sufrió un cambio drástico en sus actividades cotidianas.