Por J.O.

Mañana se cumplen dos años de la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia de México, ¿y qué ha pasado? Liberar a Ovidio, inundar a los pobres, comprar menos medicamentos que en administraciones anteriores, saludar a la mamá de El Chapo y disculparse con el capo por llamarle así, “Chapo”, mientras ignora los gritos de los padres de menores con cáncer. 

López Obrador se ha dedicado a desquitar su resentimiento y ensanchar la polarización social que venimos arrastrando desde hace décadas. Lejos de construir lo que tanto prometió y le creyeron, se ha dedicado a destruir el poco avance que nos habían dejado los sexenios anteriores, a echar culpas y, por increíble que parezca, a ver “como anillo al dedo” tragedias internacionales. 

Según él, hasta el 1 de septiembre pasado, ya había cumplido 95 de sus 100 compromisos que vociferó en la plancha del Zócalo Capitalino hace ya dos años, el 1 de diciembre de 2018 cuando se convirtió en presidente de México. 

Los otros cinco, “Transferir a las comunidades mineras el impuesto que se cobra a las empresas por la extracción”, “Cancelar fideicomisos u otros mecanismos utilizados para ocultar fondos públicos”, “Reubicar las secretarías del gobierno federal en las distintas entidades”, “Impulsar el desarrollo de fuentes de energía renovables” e “Investigar a fondo la desaparición de los jóvenes de Ayotzinapa” se encontraban hasta esa fecha “En proceso”. 

Sabemos que, por ejemplo, la destrucción de los fideicomisos ya lo mandó a hacer en el Legislativo, pero no hemos visto un ápice de intención por impulsar las energías renovables; en cambio sí vimos cómo la CFE, que encabeza Manuel Bartlett Díaz compra toneladas de carbón a su compadre, el senador Armando Guadiana Tijerina mejor conocido en los bajos mundos de la inmunda política mexicana como “El rey del carbón”. 

En su compromiso número tres, el tabasqueño promete “mantener el Programa de Estancias Infantiles y regularizar los CENDIS”, pero el contraste todos lo conocemos, que a las niñas y niños “los cuiden sus abuelitos”. 

Estos dos años de ineptitud, corrupción, estupidez, incapacidad mental, burla e hipocresía han sido también de retroceso y hartazgo. 

Tanto el presidente como quienes lo rodean, desde Alfonso Romo, pasando por Jesús Ramirez, Pío López Obrador, David León, Hugo López-Gatell, Arturo Herrera, Olga Sánchez Cordero y quienes les siguen son, todos, un cúmulo parasitario hambrientos de poder y sedientos de venganza, sin el más mínimo respeto ni por quienes les dieron su voto, mucho menos por sus opositores. 

Lo único bueno de esta fecha es que cada vez falta menos para que se vayan. 

“Hoy no solo inicia un nuevo gobierno, hoy comienza un cambio de régimen político”, dijo López Obrador en 2018… Yo #SóloDigoLoQueVeo

JUEGO DE CARTAS:

COVID19: De verdad, ya no vea las conferencias vespertinas de Hugo López-Gatell y escuderos. Si se quiere informar de cómo van los número, quédese con la presentación que liberan después de las ocho de la noche, si se quiere informar de cómo van los avances de las vacunas y tratamientos, quédese con lo que le informe su medio de comunicación favorito, pero le suplico que ya no vea las conferencias. Esto porque, lo que se supone que debía ser un ejercicio de comunicación institucional se ha convertido -y degradado- cada vez más en una vil estafa, en la que se habla ya de todo, excepto del tema que nos atañe, hacen de todo con tal de que sea lo más cansada y nefasta posible y que así usted se quede con la idea de que todo está bien. Mentira tras mentira se crea un panorama “maravilloso” en el que usted podría caer, y es lo que menos nos podemos permitir ahora //PERIODISMO: De acuerdo con el el ranking de Reporteros sin Fronteras, México sigue siendo el país más peligroso para el ejercicio periodístico en América. De diciembre de 2018 a noviembre de este año, más de 38 periodistas fueron asesinados en México, de acuerdo con el informe de la Secretaría de Gobernación.