“Como usted ya vio, su marido está bien, pero dese cuenta de lo siguiente: nosotros no estamos jugando. ¿Sabe usted que donde trabaja su marido es una de las zonas más seguras de la ciudad? ¿Usted sabía eso? No, ya ve que no, ya ve que aunque es así nosotros pudimos hacer esto. Escuche lo siguiente, a su marido lo quieren muerto”. Esto es la negociación entre un miembro del cártel de la Unión y la esposa de un secuestrado.

A la zona de la ciudad a la que el delincuente hace referencia es el Centro Histórico capitalino.

Fue aquí donde en mayo de 2019 fue secuestrado “Pablo”, encargado de un restaurante que pagaba 3 mil pesos semanales a la Unión.

Tres meses antes, él había advertido a su esposa sobre las amenazas del cártel para que él y otros comerciantes, pagaran cuotas.

Luego de que su esposo fuera privado de la libertad, Ofelia padeció la indiferencia de algunas autoridades tanto de la Fuerza Antisecuestros como de la Fiscalía General de la República.

“Nos fuimos a la FAS, llegamos y nos estaba esperando este muchacho, un licenciado y cuando nos tocó el turno de pasarnos a él no lo dejaron pasar y solo pasamos mi hijo y yo a hablar con uno de los policías que nos trató muy mal. Nos estaba interrogando y nos hizo sentir que por la culpa de nosotros iban a matar a mi esposo porque nosotros habíamos dicho que íbamos a dar más dinero del que traíamos en realidad”, narró Ofelia a Despierta.

“Ellos en un mensaje me dijeron que lo iban a liberar en una parte, pero ellos ya en la FAS nos dijeron que no les correspondía esa parte de la ciudad, que nos fuéramos a la SEIDO, entonces se levantó el licenciado que iba con nosotros y levantó un acta administrativa por cómo nos estaban tratando y que el policía que nos entrevistó tenía aliento alcohólico”, añadió.

Pese a que Ofelia pagó una parte del rescate, el 18 de mayo de ese año, Pablo fue asesinado y su cadáver fue encontrado en el Estado de México. Tenía 42 años de edad y era padre de familia.

Él mismo señaló, meses atrás, a uno de los integrantes de la Unión que pasaba al restaurante a cobrar las cuotas.

Se trata del “Pollo”, hijo de Omar Sánchez Oropeza, operador de la Unión asesinado en 2018 a bordo de su BMW.

El “Pollo” fue detenido y liberado después, unos días antes del homicidio de Pablo.  Ahora se le relaciona también con el asesinato, en octubre pasado, de 2 niños mazahuas que vivían en el Centro.

Aunque el secuestro de Pablo fue uno de los primeros con fines económicos perpetrados por este cártel, en el 2020 hubo más, como el de los hermanos Aidé y Luis Arturo Hernández, cuyos cuerpos fueron hallados dentro de un auto en San Juan de Aragón y el del sonorense Héctor Pavlovich, quien trabajaba como agente de bienes raíces en Polanco.

Los audios de las negociaciones han sido los indicios principales para dar con los responsables. Éste es otro en manos de las autoridades:

“Mi patrón ya me dio la orden de matarlo. Al chile si no aflojan el dinero en este momento, ya chingó a su madre y no lo van a volver a ver porque puras mentiras me está diciendo, tienen hasta las 3 de la tarde y si no juntan lo que se les está pidiendo, voy a proceder a hacerlo cachitos al hijo de su puta madre porque pura mentira me está diciendo”.

Sin embargo, hasta ahora, no hay ningún sospechoso encarcelado por estos crímenes.

Fuente: Televisa