En la producción de imágenes alrededor del narcotráfico existe la constante búsqueda de denuncia, de generar empatía por la situación que viven comunidades que enfrentan este problema, aseveró la estudiante de la Maestría en Estudios Visuales de la Universidad Autónoma del Estado de México, Mónica Martínez Pérez. 

Al dictar la conferencia “Necroimaginarios, una aproximación al territorio del narco a través de la producción de imágenes”, la estudiante de la Facultad de Artes de la UAEM sostuvo que fotógrafos y artistas han intentado que no se naturalice la violencia causada por el crimen organizado. 

La especialista afirmó que los creadores han buscado que no se olvide a las víctimas y se reflexione acerca de cómo se ha reconfigurado el espacio social, así como las prácticas culturales de los territorios acechados por el narcotráfico. 

En este contexto, detalló la obra de artistas como Juan Manuel Echavarría, Teresa Margolles, Óscar Muñoz, así como el fotógrafo Fernando Brito, entre otros. En sus piezas, dijo, se encuentra presente la denuncia y el afán de “regresar un poco de humanidad a esos cuerpos y dejarlos de ver con una cifra más”. 

Expresó que la violencia exacerbada, como el incremento de las fosas clandestinas, cuerpos embolsados, encobijados o mutilados, así como gente desmembrada, fueron punta de lanza para que la cultura visual del narco se impregnara en la sociedad. 

Ello, dijo, llevó a la naturalización de la violencia, lo cual no quiere decir que la población no sienta dolor o le genere miedo este tipo de actos, sino que ya no le sorprende saber de asesinatos y hechos violentos. 

Mónica Martínez Pérez manifestó que el narco y su cultura visual nos hacen reflexionar acerca de la presencia de grupos delictivos y cómo están relacionados con una serie de problemáticas que tienen que ver con el control del espacio.