El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, endureció el tono con China este martes y se declaró dispuesto a enviar a expertos a investigar la hipótesis de que una fuga en un laboratorio provocara la pandemia. La hipótesis de que el virus SARS CoV-2 escapara de un laboratorio de Wuhan, la ciudad china en la que se detectaron los primeros casos de la enfermedad a finales de 2019, fue defendida con fuerza por la administración estadounidense del ex presidente Donald Trump, basándose en informaciones de sus servicios de inteligencia.

China siempre lo ha negado. Por su parte, los expertos internacionales desplegados en China por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en enero para investigar sobre el origen de la pandemia prácticamente descartaron esa pista, considerando ‘extremadamente improbable’ que el virus provenga de un laboratorio. Sin embargo, Tedros afirmó sorpresivamente este martes que esa hipótesis requiere investigaciones adicionales, ‘probablemente con nuevas misiones con expertos especialistas’. ‘Lo que estoy dispuesto a desplegar’, afirmó.Sin datos suficientes El director de la OMS aseguró además que algunos datos sobre el origen de la enfermedad no fueron entregados a los investigadores que viajaron a China. ‘En mis conversaciones con el equipo, expresaron las dificultades que encontraron para acceder a los datos brutos’, dijo Tedros. ‘Espero que los futuros estudios de colaboración incluyan un intercambio de datos más oportuno y completo’, añadió. Aunque el equipo visitó varios laboratorios en Wuhan y contempló la hipótesis de un incidente de laboratorio, ‘no creo sin embargo que se haya profundizado suficientemente en esta evaluación’, declaró Tedros. Los estadounidenses subrayaron varias veces que la misión no contaba con ningún especialista capaz de evaluar la seguridad de los laboratorios. Estados Unidos, la Unión Europea y otros países occidentales pidieron inmediatamente a China que otorgue ‘pleno acceso’ a expertos independientes a todos los datos sobre el brote original de fines de 2019.

‘El estudio de los expertos internacionales sobre el origen del virus del SRAS-CoV-2 se retrasó considerablemente y no tuvo acceso a datos y muestras completos y originales’, afirmaron en un comunicado conjunto Australia, Canadá, la República Checa, Dinamarca, Estonia, Israel, Japón, Letonia, Lituania, Noruega, Corea, Eslovenia, Reino Unido, Estados Unidos y la Unión Europea. Supuestamente solo se proporcionó a los científicos de la OMS los informes que habían elaborado previamente expertos chinos. Por tanto, el equipo de la OMS no pudo revisar los datos originales sobre los que se basaron esos informes, algo que les habría permitido llegar a sus propias conclusiones sobre el origen y la forma en la que se extendió el virus, según han reportado medios estadounidenses como The Wall Street Journal . ‘Misiones científicas como estas deberían poder realizar su trabajo en condiciones que produzcan recomendaciones y hallazgos independientes y objetivos’.

Una segunda fase de estudios El líder de la misión de la OMS, Peter Ben Embarek, restó importancia a este tema en la rueda de prensa del martes al afirmar que en China, como en otras partes, hay datos que no se pueden compartir por cuestiones de respeto de la vida privada. ‘Tuvimos acceso a una gran cantidad de datos en muchas áreas diferentes, pero, por supuesto, hubo áreas en las que tuvimos dificultades para llegar a los datos en bruto y hay muchas buenas razones para ello’, dijo, citando las leyes de privacidad y otras restricciones.

También reconoció que no se realizó ninguna investigación exhaustiva en los laboratorios chinos, pero destacó que los expertos no recibieron ningún ‘argumento sólido o elemento de prueba’ que respaldara la hipótesis de una fuga de laboratorio, accidental o voluntaria. Embarek dijo que era ‘perfectamente posible’ que los casos de COVID-19 hubiesen estado circulando alrededor de Wuhan en octubre o noviembre de 2019, lo que podría haber contribuido a una propagación al exterior más temprana de lo que se ha documentado. Ben Embarek añadió que era necesario realizar estudios de segunda fase. El investigador dijo que el equipo había sentido presiones políticas, incluso desde fuera de China, pero que nunca se le había presionado para que eliminara nada de su informe final. Dominic Dwyer, un experto australiano de la misión, dijo que estaba satisfecho de que no hubiera ‘ninguna prueba evidente’ de un problema en el Instituto de Virología de Wuhan. La Unión Europea calificó el estudio de ‘primer paso importante’, pero insistió en sus críticas de que comenzó demasiado tarde, que los expertos habían permanecido fuera de China durante demasiado tiempo y que el acceso a los datos y a las primeras muestras había sido insuficiente. En una declaración, Walter Stevens, embajador de la UE ante Naciones Unidas en Ginebra, pidió que se siguiera estudiando con ‘el oportuno acceso a los lugares pertinentes y a todos los datos humanos, animales y medioambientales disponibles’. El Ministerio chino de Relaciones Exteriores, no obstante, afirmó que la ‘politización’ del estudio sobre los orígenes de la pandemia no hará más que dañar la cooperación internacional, y subrayó su actitud ‘abierta’ para con los expertos internacionales.

Fuente: AFP, EFE y Reuters