El mayor iceberg del mundo, equivalente a casi la mitad de Puerto Rico, se separó esta semana del oeste de la Antártida, una región especialmente vulnerable al cambio climático.

Los científicos vigilaban desde hacía varios días este enorme bloque de hielo bautizado A-76, que empezó a separarse de la barrera de Ronne el 13 de mayo, según el Centro Nacional de Hielo de Estados Unidos.

El iceberg, que tiene una longitud de unos 170 kilómetros y una anchura de 25, con una superficie total de 4,320 kilómetros, fue visto en imágenes recientes capturadas por la misión Copernicus Sentinel-1, dijo el miércoles la Agencia Espacial Europea en un comunicado publicado en su página web con una foto de la enorme capa alargada de hielo.

En comparación, la isla turística española de Mallorca, en el Mediterráneo, ocupa 3,640 km2. El estado estadounidense de Rhode Island es todavía más pequeño, con una masa de tierra de sólo 2,678 km2.

Con esas proporciones, se trata del iceberg más grande del mundo, un puesto que hasta ahora tenía A-23A, de unos 3,880 kilómetros cuadrados.

Pero este nuevo gigante de hielo flotante no es el mayor de la historia. Por ejemplo, en 2017, el A68, de 5,800 km2 y 350 metros de grueso, se separó de otra zona del oeste de la Antártida, la barrera de hielo Larsen, en la punta de la península.

Este iceberg enorme de la Antártida que amenaza una isla poblada de pingüinos en el extremo sur de Sudamérica ha perdido gran parte de su masa y se ha roto en pedazos, dijeron científicos a principios de año.

La formación de icebergs, bloques de hielo de agua dulce que se desprenden de un glaciar continental que alcanzó el litoral, es un proceso natural que el calentamiento del aire y de los océanos acelera, según los científicos.

La plataforma de hielo Ronne, cerca de la base de la Península Antártica, es una de las más grandes de las enormes capas de hielo flotantes que se conectan a la masa terrestre del continente y se extienden hacia mares circundantes.

Un desprendimiento “esperado”

Sin embargo, tanto el A-76 como el A-74, otro iceberg gigante de 1,270 km2 que se separó en febrero de la barrera de hielo de Brunt, “simplemente forman parte del ciclo natural de barreras glaciares que no se han desprendido de ningún gran bloque en las últimas décadas”, comentó en Twitter Laura Gerrish, del British Antarctic Survey (BAS), un organismo de investigación británico que detectó inicialmente el A-76.

“Es importante vigilar la frecuencia del desprendimiento de los icebergs, pero estos dos casos ya se esperaban”, añadió.

La ruptura del A-76, que posiblemente se dividirá en dos o tres partes pronto, no está relacionada con el cambio climático, afirmó Ted Scambos, un glaciólogo de la Universidad de Colorado, en Boulder.

Sin embargo, el impacto del cambio climático es especialmente notable en esta región del mundo.

El planeta se calentó más de 1 ºC desde la era preindustrial debido a las emisiones de gases de efecto invernadero provocadas por las actividades humanas. Pero la Antártida se calentó a una velocidad dos veces superior.

En un estudio publicado el miércoles en la revista Geology , un grupo de investigadores examinó la barrera de Larsen, la mayor de la península antártica, estable desde hace 10,000 años, pero que en los últimos 25 sufrió una serie de hundimientos, especialmente la desintegración en 2002 de la barrera Larsen B.

“La desintegración regular de las barreras de hielo en la costa este de la península antártica está vinculada con el calentamiento de la atmósfera hacia el sur en los últimos 50 años”, comentó en un comunicado el BAS, que participó en el estudio.

“Al mismo tiempo, se acentuaron las corrientes oceánicas cálidas, debilitando las barreras de hielo”, agregó.

El casquete glaciar de la Antártida, que representa el equivalente a 55 metros de elevación del nivel del mar, pierde 150 millones de toneladas de hielo cada año.

Su deshielo potencial es uno de los “puntos de ruptura” o “inflexión” identificados por los científicos capaces de modificar de forma sustancial el clima y convertir el calentamiento en un fenómeno irreversible.

Los icebergs son tradicionalmente bautizados con una letra que corresponde a la zona de la Antártida donde fueron detectados por primera vez, seguida de un número.

Fuente: AFP, EFE y Reuters