La Suprema Corte desechó “por notoria y manifiesta improcedencia” la acción de inconstitucionalidad promovida por senadores de oposición contra la reforma a la Ley de Hidrocarburos, publicada el 4 de mayo pasado en el Diario Oficial de la Federación (DOF).

”Se desecha de plano, por notoria y manifiesta improcedencia, la acción de inconstitucionalidad que hacen valer quienes se ostentan como Senadores integrantes de la LIV Legislatura del Congreso de la Unión”, dice un acuerdo publicado este jueves.

Señala que una vez que cause estado el presente auto, relacionado con la acción de inconstitucionalidad 91/2021, debe archivarse el expediente como asunto completamente concluido.

En mayo pasado, los senadores presentaron el recurso en el que impugnaron los artículos 51, fracción III; 53, párrafo segundo; 57 y 59 Bis; así como los artículos transitorios Cuarto y Sexto de la Ley de Hidrocarburos.

Dichos artículos están incluidos en el Decreto por el que se reforman y adicionan diversas disposiciones de la Ley de Hidrocarburos vigente a partir del 5 de mayo, día siguiente al de su publicación.

Los artículos impugnados versan sobre los permisos otorgados por la autoridad en materia de hidrocarburos y su revocación.

Al presentar su recurso los legisladores federales consideraron que dicha reforma viola los principios de legalidad y seguridad jurídica, ya que permite la acción arbitraria y unilateral de la autoridad.

Estimaron también que la reforma vulnera una serie de derechos tutelados en la Constitución, pues facilita la extinción de derechos patrimoniales, sin garantía de audiencia de los concesionarios.

También advirtieron que es contraria a los principios de libre competencia económica e igualdad en el sector y trastoca el principio de retroactividad, confianza legítima y estabilidad regulatoria.

Asimismo, indicaron que constituye un golpe al libre mercado y a los derechos de quienes participan activa y legalmente en el sector y favorece el resurgimiento del monopolio.

Finalmente, agregaron que la falta de competencia provocada por la reforma generará, por un lado, una baja en la calidad de los combustibles y, por otro lado, un incremento en los precios de estos que invariablemente impactará a las y los ciudadanos.

Fuente: El Financiero