Por: Fernando Moctezuma Ojeda – @FerMoctezumaO

Más allá de la siembra de divisiones y del esgrima verbal diario, el presidente lleva casi un mes despotricando en contra de los que considera sus adversarios, sin reparar en que quizás sean sus propios resultados los que le llevaron a la debacle electoral. 

Inmerso en su enorme soberbia y arrogancia, ponderando sus logros, asegura siempre que todo se trata de una campaña de guerra sucia en su contra. Da igual que seamos los medios, o los niños con cáncer, o los negocios cerrados, o las víctimas de feminicidio, o los homicidios dolosos, o las familias que perdieron su ingreso. Para él “o se está por la transformación, o se está en contra de la transformación” (SIC).  

Sus aires de grandeza le impiden parar a reflexionar sobre sus dichos y hechos. Ajusta lo que puede, lo que alcanza a ver en la maquinaria gubernamental, como el caso de Irma Eréndira Sandoval, recientemente echada a patadas de la Secretaría de la Función Pública; o un caso más discreto pero que igualmente llama la atención, el de Gabriel García Hernández, quien hasta el jueves pasado era el encargado de la Coordinación de los programas para el Desarrollo del gobierno de México.

García Hernández coordinaba a los 32 superdelegados en las entidades federativas, y básicamente sólo debía rendir cuentas al presidente de la República, lo que le daba amplia holgura para operar con las prebendas gubernamentales a su antojo, siempre en favor de Morena, por supuesto, y desde luego, esto incluía también la participación de los llamados “Siervos de la Nación” en los operativos de vacunación. Su brazo electorero, pues. 

Ante el fracaso de su dantesco plan: intercambiar salud por votos, el presidente asegura que sigue “feliz, feliz, feliz”, pero los datos nos podrían decir otra cosa. En conjunto, Morena, PT y el Partido Verde sumaron en los pasados comicios apenas unos 20.9 millones de votos, mientras que el bloque opositor se llevó a la bolsa alrededor de 22.7 millones, lo que por supuesto lo pone en alerta de cara a la revocación de mandato, programada para marzo de 2022.

López Obrador mueve, quita, cambia y se enoja con las piezas de su ajedrez, pero no se da cuenta de que quien está jugando con ellas es él.  

Aunque desconozco a su autor, una frase decía: “tres cosas destruyen a una persona: el vicio, la ignorancia y la soberbia”. Yo: #SóloDigoLoQueVeo.

JUEGO DE CARTAS:

MENORES: A pesar de que la Cofepris autorizó el uso de la vacuna Pfizer en adolescentes de 12 a 18 años, el presidente López Obrador ya les dijo que se van a tener que esperar, cuando menos, hasta octubre. —Es que no votan— // CARGA INDESEADA: La Secretaría de la Defensa Nacional dio a conocer unas imágenes en las que se ve a elementos de las Fuerzas Armadas descargando bolsas negras con varios kilos de lo que podría ser cristal. Nada fuera de lo común, hasta que deciden borrar el emblema de Morena del propio camión. ¡No vaya a ser que los vinculen con el narco! //REENCUENTRO: Mario Delgado, presidente nacional de Morena, se reencontró con Porfirio Muñoz Ledo, a quien le negó la posibilidad de reelección como diputado federal, esto según versiones de quienes estuvieron en la presentación del libro del senador Napoleón Gómez Urrutia.

P.D: Ya no sean necios