Francisco Garfias

El Tercer Informe de Gobierno del presidente López Obrador fue la crónica del México de los “otros datos”. Ése que, en su imaginación, “está como para presumir a los cuatro vientos”.

En 56 minutos anatemizó las privatizaciones, puso las remesas como logros de su gestión, presumió “récords históricos” en reservas, salario mínimo, fortaleza del peso, inversión extranjera. Se jactó de que no se incrementó la deuda y hasta de los buenos índices en la Bolsa Mexicana de Valores.

Habló de la contención de los homicidios, de disminución de ocho de once delitos: de una baja de defunciones y hospitalizaciones por covid-19, de la derrota del huachicol y el abatimiento de la corrupción. “Tengan para que aprendan los tecnócratas neoliberales”, exclamó.

La terca realidad se encargó de desmentir su optimismo sobre la pandemia horas después. Ayer murieron por coronavirus 1,177 mexicanos, la cifra más alta de la llamada tercera ola. En el Informe pasó de noche el aumento de 3.5 millones de pobres reportados por el Coneval de 2018 a 2020. En lo que va de la 4T pasamos de 51.9 millones a 55.7 millones de personas en esa condición. Sólo un ciego no ve el contundente revés que esas cifras representa para un gobierno que hizo del lema “primero los pobres”, una escalera para llegar a Palacio Nacional.

El rebote económico tan cacareado por el Presidente no alcanza siquiera para recuperar los niveles de crecimiento y empleos que tuvimos en 2018. En el Salón de los Escudos, utilizado en su tiempo por Benito JuárezLópez Obrador describió un país sin hambre, sin saqueos ni vandalismo: “Hay paz social y tranquilidad”, dijo.

Omitió referirse a los 97 homicidios diarios-promedio, a las continuas masacres, al control que el crimen organizado tiene en algunas partes del territorio nacional. Va una referente cifra para medir la “pequeña tendencia a la baja” en homicidios dolosos. Los datos son de T-Research: En los primeros 34 meses de gobierno de Carlos Salinas se registraron 25 mil 860 asesinatos; con Zedillo subieron a 41 mil 431; Fox los bajó a 39,742, y  Calderón a 37 mil 906.  En la era de los abrazos, no balazos van más de 98 mil. Al ritmo actual tendremos más de mil antes de finales de mes.

López Obrador hizo apenas una mención a la inflación, que ronda el 6%, pero nada de la escasez de medicinas que hemos padecido en lo que va de su gobierno ni del calvario vivido por los niños con cáncer y sus padres por la falta de tratamiento: de la opacidad en el otorgamiento de contratos para obra pública. Admitió, eso sí, aumento en feminicidios, 13%; extorsión, 28%,  y robo a transporte público, 12 por ciento. Allí se acabó la autocrítica.

“Podría dejar la Presidencia sin sentirme mal con mi conciencia”, agregó satisfecho. No se privó de pronosticar que, en la consulta de revocación de mandato, a realizarse presuntamente en marzo de 2022, la gente va a votar por que se quede.

En el Informe se registró un anuncio importante: enviará una iniciativa de reforma a la Constitución para revertir el “grave daño” que la privatización de la industria eléctrica causó a la “economía popular”. La presencia del consejero Jurídico de Presidencia, Julio Scherer, en Palacio Nacional llamó la atención. Ayer corrió la versión de su renuncia. Hasta sucesora le pusieron: Loretta Ortiz. “Son “rumores”, declaró el vocero de la Presidencia, Jesús Ramírez.

Por la tarde asistimos a la entrega del Tercer Informe de Gobierno al Congreso en el Palacio Legislativo de San Lázaro.

Algo inusual: el flamante secretario de Gobernación, Adán Augusto López Hernández, hizo la entrega en el salón de sesiones del Palacio Legislativo. Un larguísimo besamanos fue preludio de la ceremonia. Adán Augusto demoró 30 minutos en llegar a la tribuna. No habló más de un minuto.

Morenistas y opositores buscaban tomarse la selfie con él. Para todos tuvo un saludo, una palabra, un gesto amigable.

No tengo dudas de que ha nacido un precandidato presidencial. Que se cuide Claudia Sheinhaum.

* En la entrada del salón de sesiones nos topamos con el diputado panista Juan Carlos Romero Hicks, otrora coordinador parlamentario de la bancada azul.

Nos confirmó que va por el 2024. No le asustan Ricardo AnayaMauricio Vila o Margarita Zavala.

Su carta de presentación, presume, es el expediente que dejó como gobernador de Guanajuato: inversiones, sistema de salud, educación, desarrollo tecnológico. “Es mejor que el de cualquiera de ellos”, nos dijo, sin falsa modestia.

* Marko Cortés no hará campaña para reelegirse desde su posición de jefe nacional del PAN. Atendió reclamos de piso parejo para competir en la elección interna. Héctor Larios asume interinamente la presidencia del azul.

Publicado en excelsior