Francisco Garfias

A muchos nos provoca suspicacia que Morena haya cedido al PRI la presidencia de la Junta de Coordinación Política, órgano de gobierno de la Cámara de Diputados, el primer año de la Legislatura que arranca y el tercero al PAN. Cuesta trabajo suponer que a los morenos les pegó súbitamente la “fiebre de la pluralidad” y que ya entendieron que hay que ser más incluyente para gobernar con estabilidad. ¿Se negociaron votos para las reformas de AMLO? El PRI es el partido sobre el que pesan sospechas de que ayudará a Morena para que el Ejecutivo alcance la mayoría calificada (dos tercios de los presentes) que se requiere en el Congreso para reformar la Constitución.

El argumento de los sospechosistas es que tiene muchos cadáveres en el clóset y que Morena tiene un arma muy poderosa para ganar voluntades: la UIF.

López Obrador anunció que en la segunda parte de su mandato serán tres las iniciativas que enviará al Legislativo para modificar la Carta Magna. 1- La electoral que, entre otras cosas, propone la eliminación de los pluris y el cambio de consejeros electorales y magistrados del TEPJF. 2.- La eléctrica, que pretende fortalecer la CFE sobre los generadores privados de energías limpias. 3.- La que fusiona la Guardia Nacional con la Sedena. AMLO ha dicho públicamente que los votos que falten para aprobarlas los va a buscar en el PRI. A Morena y aliados les faltan 56 diputados y 12 senadores para alcanzar esa mayoría calificada.

Augusto Gómez Villanueva, presidente de la mesa de decanos en San Lázaro, dice que política es negociación y que en la negociación hay que ceder para avanzar. ¿A cambio de qué? Allí está el detalle. Antes de entrarle al tema no está de más hacer notar que en la bancada del PRI en San Lázaro hay dos militares. No se necesita un sesudo análisis para saber que van a votar a favor de lo que envíe el Presidente. Es el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas.

Otro factor a considerar son los gobernadores. Los diputados suelen cuadrarse a sus lineamientos. Al PRI le quedan cuatro: Coahuila, Estado de México, Hidalgo y Oaxaca. Ellos también juegan. ¿Cómo? Ordenando a sus diputados votar a favor o en contra o ir al baño cuando se produzca la votación. Es lo que ocurrió cuando se elevó a rango constitucional la revocación de mandato, en 2019. ¿Y qué hará el PRI frente a las reformas del Ejecutivo? Lo que señaló Gómez Villanueva: negociar. Sabemos que la bancada tricolor no va con la eliminación de consejeros del INE. Es lo que llaman “irreductible”. Algunos respaldan, eso sí, quitar al INE el control de los OPL.

Los priistas que aún pregonan el nacionalismo revolucionario, que los hay, darán su respaldo a la reforma de la CFE. Los neoliberales dicen que no va a prosperar, porque es un riesgo para el medio ambiente.

La reforma que fusiona la Guardia Nacional con la Sedena tiene asegurados los dos votos de los militares. El resto de la bancada puede negociar el apoyo a la iniciativa a cambio de más fondos para la seguridad en los municipios.

Abro paréntesis. El exvocero de FoxRubén Aguilar, hombre de contactos con los mandos militares, da cuenta del “malestar” que hay en el Ejército con esa reforma. En un recomendable artículo que leímos en El Imparcial (06/IX/21), el exvocero de Fox afirma que hay “militares” convencidos de que la GN tendrá gran crecimiento y que el cuerpo del Ejército se va a reducir. Sostienen también que la GN es un cuerpo de policía, sin las habilidades para desempeñarse como soldados.

* Esta postura del PRI no necesariamente haría volar el bloque PAN-PRI-PRD en pedacitos. Los azules apoyaron la propuesta de nombrar a Rubén Moreira presidente de la Jucopo en San Lázaro. Ya vimos también que el consenso no es imposible. Allí está la Ley de Revocación de Mandato. Salió casi por unanimidad. “Era importante que naciera la ley secundaria con el consenso. Es un cambio trascendente… debo reconocer que, en esta ocasión, sí hubo disposición del grupo mayoritario y también de toda la oposición por lograr el consenso”.

Zepeda, por cierto, dejo claro que él, con Vox, partido de ultraderecha en España, no va “ni a la esquina”. La senadora Lilly Téllez, externa del PAN, tuvo el valor de admitir que cometió un error al adherirse a la Carta de Madrid que promueven los ultraderechistas de Vox para frenar el comunismo.

“Asumo responsabilidad y ofrezco disculpa. No estoy de acuerdo con las posturas extremas”, subrayó en Twitter.

FE DE ERRATAS. En la columna del sábado le cambié el nombre a Santiago Abascal, líder de Vox. Lo rebautizo como Salvador. Una disculpa a los lectores.

Publicado en excelsior